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miércoles, 21 de diciembre de 2011

LACTEOS Y SALUD

  EFECTO DE LOS LÁCTEOS EN NUESTRA SALUD:

Estamos entrando en un terreno de la alimentación humana que chocará frontalmente, no solo con las costumbres adquiridas, sino también con aspectos filosóficos de gran envergadura como es la  filosofía Ved anta, donde la vaca como productora de leche está ligada a la salud y la religión.
Cuando antiguos y sabios naturistas expresaban que: “El único animal que toma leche de otra especie e inclusive siendo adulto es el hombre”, a lo que agregaban:
¡“esto no puede ser!”; ellos querían mostrarnos la incongruencia humana con la que también estamos rompiendo  las normas o leyes de la naturaleza.
Por anatomía comparada se ha demostrado que somos vegetarianos, debiéramos comprender que nada que no provenga del reino vegetal nos pertenece como alimento a nuestra condición de vegetarianos.
Por otra parte si a ello le sumamos el hecho real de que nuestras vacas se encuentran tan “explotadas” como todos los animales de uso “doméstico” que el hombre pone a su servicio de manera caprichosa y comercial, entenderemos que de la explotación y sacrificio de las vacas, no puede salir nada bueno para el  cuerpo ni para el espíritu.
Como no hay mayor ciego que el que no quiere ver, y hoy día la ceguera proviene de la fuerza que emana del mundo material explotado a la máxima expresión por la industria, este tema puede resultar controvertido para muchos materialistas e incluso espiritualistas que quieran seguir pensando igualmente que antes, o simplemente rendirse ante la fuerza de la “Era de Hierro” en la que vivimos atrapados todos.
No me ofrezco como salvador de nadie, pero las más sencillas y obvias verdades son a veces las más difíciles de admitir, estando muchas veces la sociedad edificada sobre falsas verdades que enorgullecen a muchos sobre las cuales han construido sus vidas.
Como médico de muchos y de mi mismo pude comprobar el efecto de los lácteos en detrimento de la salud.
Al volverme vegetariano, pasé a consumir mayor cantidad de lácteos y mi salud no se vio beneficiada substancialmente. Cuando dejé de consumir lácteos los efectos fueron evidentes a partir del tercer mes, cuando comenzaron a desaparecer mis molestias de alergia nasal que padecía desde hace años. Hoy con orgullo puedo decir que al “aconsejar” eliminar los lácteos de la dieta de  mis pacientes, consigo la curación de múltiples dolencias con mínimo esfuerzo medicamentoso natural.
Enfermedades diversas del aparato respiratorio, digestivo, genitourinario, mamaria, alérgicas, cardiovasculares y otras degenerativas, se ven incrementadas y estimuladas por los lácteos.

En los EE.UU. se consumen más productos lácteos que en todo el resto del mundo.
Si los productos lácteos son un alimento tan bueno, lo razonable sería esperar que tuvieran el más alto índice sanitario. Por el contrario el obrero norteamericano medio  ocupa el primer lugar en el mundo en cuanto a enfermedades degenerativas
(Informe de Richard o. Keeler, director del programa del Presidents Council on Psycal Ftness, aparecido en los Ángeles Time en abril de 1.981.)
Por otra parte se ha constatado de que los pueblos más consumidores de leche entre los que se encuentran EE.UU. Holanda, Francia, India; se encuentra el mayor número de personas afectadas de osteoporosis, por el contrario provincias Chinas donde no existe animales de ordeñe casi no se conoce esta enfermedad.
La leche es un alimento políticamente contaminado, ya que la industria lechera recibe subsidios (lo cual significa que la financian los contribuyentes), por sumas millonarias. Hoy la demanda en EE.UU. está disminuyendo substancialmente, a medida de que se pone de manifiesto que no son alimentos perfectos, como una vez se los consideró.
Pero la producción continúa. Y pueden estar seguros de ello ya que la publicidad se refiere a los beneficios que los lácteos representan para la salud.
Millones se gastan en campañas que intentan convencer al público de que compren leche por sus múltiples beneficios para la salud.
Si ningún mamífero continua bebiendo su propia leche, ¿porqué lo hacen los humanos. Si a una vaca adulta le ofrecieran leche, la olfatearía y diría: “No, gracias”, tengo la hierba. Preguntémonos si es posible que el Creador haya dispuesto las cosas de tal manera que la única especie sobre la tierra que bebe leche de vaca seamos los seres humanos.
La leche de vaca fue pensada y diseñada solamente con un propósito y solo uno: alimentar a los ejemplares jóvenes de la especie. Ningún animal bebe ni quiere beber leche una vez que lo han destetado. Claro que no estoy hablando de los animales domesticados, cuyas inclinaciones naturales han sido pervertidas por el ser humano. Durante la fase inicial de la vida, la práctica invariable de todos los mamíferos es tomar la leche de su madre, pero una vez destetados, durante el resto de su vida se mantienen con otros alimentos acordes a su especie. La naturaleza impone que los mamíferos seamos detentados a temprana edad. Los hombres, por otra parte, enseñamos que después de que la madre ha terminado con su función de nodriza, debe asumirla la vaca. En otras palabras: sobre la tierra hay un mamífero, el hombre, que nunca, llega a ser destetado. ¿Por qué? Naturalmente es difícil  plantearse objetivamente el problema, dada toda una abundante información contradictoria. Solo deseo que Ud. se pregunte a su lógica, a su sentido común la idea de que a los seres humanos jamás haya que destetarnos. Preguntase si esta educación en que se vio envuelto desde la niñez no ofende su lógica y sentido común.
¿Habéis visto alguna vez a una cebra mamando de una jirafa? ¡No? ¿Y a un perro de una yegua? ¿Tampoco? Bueno, pues, ¡habéis visto a un ser humano mamando de una vaca? Los tres ejemplos son igualmente ridículos. Pero sí habéis visto seres humanos mamando de vacas, porque si alguna vez visteis cómo alguien se bebía un vaso de leche o se comía cualquier clase de producto lácteo, lo que habéis visto es eso. El solo hecho de que alguien haya ordeñado la vaca y un sistema de distribución se la haga llegar al consumidor en un vaso no significa que esa persona no esté mamando de la vaca. Claro que no nos parece nada raro que alguien beba un vaso de leche, pero ¿cómo reaccionaríamos si paseando por el campo viéramos que en una zona de pastoreo hay un señor o una señora, bien vestido, de rodillas mamando una vaca? ¿Irías tú, sorteando los montones de estiércol, buscando la vaca para tomar la leche directamente de la ubre? ¿NO? Pero dejas que alguien la ordeñe y te la sirva  en un vaso, ¿verdad?
Claro que estoy exagerando, pero si parece raro es sólo  porque la lógica, los instintos y el sentido común de la gente le impedirían que bebiese leche sino se la sirvieran de esa manera.
Hay una cosa respecto de la cual los hechos son claros, y es que la composición química de la leche de vaca es diferente a la de la leche humana. Si tus vísceras pudieran hablar, después de que hubieras ingerido un producto lácteo te preguntarían:
“¿Qué anda haciendo éste hombre con las vacas?”
Las enzimas necesarias para llegar a descomponer y digerir la leche son la renina y la lactasa, que en la mayoría de los seres humanos ya han desaparecido a los tres años. En todo tipo de leche hay una sustancia que se llama caseína, pero en la leche de vaca hay trescientas veces más de caseína que en la leche humana, para que puedan formarse huesos muchos más grandes. En el estómago la caseína se coagula formando grandes copos densos y difíciles de digerir, adaptados al aparato digestivo de la vaca, que tiene cuatro estómagos. Una vez dentro del organismo humano esa densa masa viscosa impone al cuerpo un tremendo esfuerzo para librarse de ella. Dicho de otra manera: que para digerirla se ha de gastar una enorme cantidad de energía. Lamentablemente, esa sustancia viscosa se endurece en parte, y se adhiere al revestimiento del intestino, impidiendo que el cuerpo pueda absorber otras sustancias nutritivas. Resultado: letargo. Además, los subproductos de la digestión de la leche dejan en el cuerpo gran cantidad de mucus tóxico, muy acidificante, que se almacena parcialmente en el cuerpo  en espera del momento en que éste pueda eliminarlo. La próxima vez que estés por quitar el polvo de un mueble, úntalo con alguna pasta y ya verá lo difícil que se hace pasar el plumero. Pues lo mismo hace los productos lácteos dentro de tu cuerpo. Y eso se traduce en aumento de peso, no en perdida de peso. La caseína, dicho sea de paso, es la base de uno de los adhesivos más fuertes que se usan en carpintería.
Las investigaciones del Dr. Norman W. Walker, especialista en salud que ha estudiado durante cincuenta años el tema y es un experto en el sistema glandular nos dice: un importante factor  que contribuye a la aparición  de problemas tiroidéos es la caseína. Y el hecho de que los productos lácteos  lleguen al consumidor muy procesados y tengan siempre vestigios de penicilina y antibióticos los convierte en una carga aún más pesada para el organismo.
Mucha gente es alérgica a los antibióticos, y a nadie se les ocurre decir que se han de tomar medicinas cuando uno se encuentra bien. Se debería procurar ingerir tan pocos medicamentos como sea posible. El cuerpo se ve obligado a gastar energía para descomponerlos y deshacerse de ellos. En el New England Journal of Medicine, los doctores Holmberg, Osterholm y otros expresan que “la difundida práctica de administrar antibióticos al ganado para acelerar su crecimiento, genera bacterias potencialmente letales que pueden afectar a los seres humanos....”. Otros estudios advierten de la peligrosa práctica de administrar antibióticos al ganado y sus graves efectos para la salud humana de quien consume carnes y leche. Hoy esta práctica es tan habitual y evidente que no puede pasarse por alto.
La dificultad más grave que se deriva del consumo de lácteos  es la formación de mucus en el organismo, que al tapizar la membrana mucosa en el organismo, las obliga a cumplir muy lentamente su función con el consiguiente desperdicio de energía vital. Es una situación que debe ser rectificada y evitada. Aquellas personas que desean reducir de peso, se ven dificultadas cuando su sistema está sobrecargado de mucosidades.
Muchas personas que sufren de mucosidades en su garganta y su árbol respiratorio suelen ser consumidores de productos lácteos.
El Dr. William A. Ellis, cirujano y osteópata, autoridad científica que ha investigado durante más de cuarenta años todo lo que tiene que ver con el consumo de leche y con los problemas que con él se relacionan  nos dice : se demuestra claramente la vinculación  entre el consumo de productos lácteos  y las afecciones cardíacas, artritis, alergias y migrañas, a lo que agrega : son un importante factor en la obesidad, al tiempo que impiden la absorción de las sustancias nutritivas, con lo que llevan a la “fatiga crónica”.
Todos estos problemas  existen  incluso si los productos lácteos se consumen en las combinaciones correctas. Puesto que cualquier producto lácteo es un alimento concentrado, con él no se ha de consumir ningún otro que también lo sea (se llama concentrado a cualquier alimento que no sea frutas y verduras crudas). Si se los consume solo, los productos lácteos ya son bastante engorrosos para el cuerpo, pero si se los combina más ya son catastróficos.
La leche de vaca es para el ternero, o sea el bebé de la vaca. Toda esa historia de que consumiendo yogur o leche se viven 130 años es un cuento o invento interesado por las productoras. Lo que contribuye a una longevidad  es una vida al aire libre, el trabajo físico, el agua pura y los alimentos no contaminados que algunos pueblos cultivan y si consumen algo de yogur es fresco y no tiene el grado de fermentación del producto comercial, ni aditivos.
Si estas decidido a continuar consumiendo lácteos, por lo menos combínalos bien para que sean lo menos dañino posible. La leche se ha de beber absolutamente sola. No hay en el planeta alimento que forme más mucosidades, y no combina bien con nada. Si te gusta el queso, rállalo grueso y agrégalo a una ensalada o derrítelo y échalo sobre un plato de verduras. No comas quesos amarillos, porque el color se lo dan con anilinas. Si Ud. es un fanático de la pizza,  y esta a punto de dejar la lectura o de tirar el libro a la basura, espere, sea paciente y siga leyendo por favor! Si de vez en cuando quiere comer pizza, perfecto. Por lo menos, sea consciente del daño potencial que causa y no abuses de ella. Si un día comes pizza, que el día siguiente sea de limpieza. Haz lo que sea mejor para tu organismo. Y si quieres algún queso fuerte, no lo comas después de una comida italiana muy condimentada; sírvetelo de cuando en cuando, con el estomago vacío, para que el organismo tenga por lo menos alguna posibilidad de defenderse.
Lo mismo con el yogur. No lo comas con fruta, porque fermentará y se te echará a perder en el estomago. Tómalo solo, con el estomago vacío, o úsalo como aderezo, mezclando con una ensalada.
Recuerda: “nadie cae inmediatamente muerto por transgredir las leyes de la naturaleza”, pero ésta es inflexible y el precio será  una pérdida de lozanía, capacidad, calidad de vida y salud; incluso, compara: “nadie cae inmediatamente muerto por fumar tabaco que es un veneno”, pero todos sabemos sus resultados a la larga.  
Hay gente que insiste en que los lácteos son necesarios para obtener calcio. Nos han hecho creer que la leche es una importante fuente de calcio, y que si no bebemos
Leche se nos caerán los dientes o se nos desintegrarán los huesos. Para empezar, el calcio que hay en la leche de vaca es de mucho menor calidad  que el contenido en la leche humana y en la naturaleza vegetal y está asociado a la caseína, lo cual impide que el organismo pueda absorberlo. Además, la mayoría de los bebedores de leche y comedores de queso consumen productos pasteurizados, homogeneizados o sometidos a alguna otra forma de procesamiento, que degrada el calcio y lo hace sumamente difícil de utilizar. E incluso si se consumieran los productos crudos, es tal el potencial dañino de la leche que no compensas ningún bien posible. El cuerpo humano tiene una capacidad de adaptación notable, pero la leche de vaca, simplemente no ha sido pensada para el hombre.
El hecho es que todas las verduras de hojas verdes contienen calcio. Todas las nueces (crudas) contienen calcio. Y las semillas de sésamo, amapola, crudas contienen más calcio que ningún otro alimento sobre la tierra. También la mayoría de las frutas lo contienen. Si diariamente comes frutas y verduras crudas y algunas semillas (una nuez, una cuchara dita pequeña de semillas de amapola o sésamo), no puedes tener una deficiencia de calcio.
Las mejores fuentes de calcio son: semillas  de sésamo cruda, nueces crudas, las algas (iziki, kelp, dulse), todas las verduras de hojas, los frutos secos. Y si todavía la cosa te preocupa: espolvorea de cuando en cuando algunas semillas de sésamo o amapola en las ensaladas o las verduras; o tritura cáscara de huevo con la tela interior y deja macerar en limón durante un día a dos y pones en tu alimento una cuchara dita de ese liquido banco que se ha formado, a tu comida., y no podrás tener una deficiencia de calcio por más que te empeñes. Indudablemente, para aprovisionarnos de calcio no dependemos de nuestros amigos los bovinos. La vaca, ¿de donde obtiene el calcio? ¡De los granos y las hierbas! Y seguro que no beben leche ni comen queso para asegurárselo.
Es importante conocer el papel que desempeña el calcio en el organismo humano. Una de sus funciones principales es neutralizar la acidez en el sistema. Mucha gente que cree tener una deficiencia de calcio sigue una dieta sumamente acidificante, de manera que la neutralización de esta acidez está constantemente usurpando el calcio del cuerpo. Su dieta les suministra el calcio necesario, pero lo están consumiendo continuamente. Todos los productos lácteos, excepto la manteca, son sumamente acidificantes. La manteca es una grasa, y por consiguiente, es neutra. Como las grasas retardan la digestión de las proteínas, es mejor no comer manteca con ninguna proteína. En cambio, se la puede comer con carbohidratos. Lo irónico es que la gente consume productos lácteos para asegurarse el calcio, y el calcio que ya existe en su organismo se consume para neutralizar lo efectos de los productos lácteos que van comiendo. La idea no debe ser recargar el cuerpo de calcio, sino más bien cambiar los hábitos alimenticios de manera tal que se formen menos ácidos en el sistema. De esa manera, el calcio será aprovechado en todo su potencial.
Cuando empieces a reducir el consumo de lácteos  es probable que observes de que se te cae un poco el pelo o que se te ponen las uñas quebradizas. No hay que confundir estos cambios con otros similares que se producen en muy raros casos de deficiencia proteica. Tu cuerpo está adaptándose de la absorción de un calcio de “segunda” contenido en los lácteos a la de las formas más refinadas de calcio proveniente de los vegetales.
El cuerpo reemplazará las uñas y los cabellos de la misma forma que va reemplazando la piel que se descama. Es difícil advertirlo, pero la piel está continuamente desprendiéndose, y va siendo reemplazada por tejidos más sanos. De la misma manera el cuerpo reemplazará el cabello perdido por otro más brillante, y las uñas débiles por otras más fuertes y resistentes. Si cuando reduzcas el consumo de lácteos  empiezas inmediatamente a tomar nueces y semillas crudas, dos o tres veces por semana, lo más probable es que las uñas y el pelo se te ponga más fuerte y más brillante que nunca.
Mi experiencia de los últimos quince años me han permitido comprobar que muchos problemas alérgicos y respiratorios, especialmente el asma, pueden estar directamente relacionados con el consumo de lácteos. Personalmente asistí y asisto a pacientes para que puedan eliminar de sus vidas el asma y todos resultan ser consumidores de productos lácteos. Lo mismo es valido para los niños con afecciones de oído, algo tan común que de hecho se lo considera como una parte normal de la infancia. Es raro que los niños no sometidos a éste tipo de alimento tengan infecciones de oído. Y sé de muchos que jamás lo han tenido, porque sus padres tuvieron la prudencia de no acostumbrarlos a este tipo de “no alimentación”.
Se de que hay expertos que dicen que los productos lácteos son una parte importante de una dieta sana. Y que hay expertos que dicen lo contrario.
Yo quiero que Uds. no terminen por levantar las manos al cielo de disgusto, frustración o clemencia. Lo más sensato sería que comiencen a tomar decisiones basadas en sus propios recursos de pensamiento. ¿Les parece sensato de que los seres humanos consumamos leche de vaca? Esa es la primera de las cuestiones, porque sea cual sea la forma en que se la consuma y por más sabrosa que sean, si comen productos lácteos estarán mamando de la vaca.
Pero si todavía se  cuestiona  y desean saber algo más que mi experiencia profesional y humana puesta al servicio de su salud, quiero que se detenga Ud. en un Análisis detallado de los mecanismos por los cuales los lácteos generan enfermedades.
Nota: Beba o no Ud. leche, por la razones que  tenga, lo importante es que lo haga con prudencia y correctamente en combinaciones compatibles y lo más importante es que no mate a: “su madre”, la vaca dadora de vida.
Hay mucho más material en materia de una Alimentación Racional y humana que Ud. y todos debemos conocer.

 DR. JUAN CARLOS SCHURIG TERRAF
 TUCUMAN
 ARGENTINA


frutas

       “EL PRINCIPIO CORRECTO DEL CONSUMO DE FRUTAS”

En el amplio tema de la salud el peor entendido, más injustamente calumniado es el consumo de frutas.
La fruta es el alimento esencial para la salud del ser humano, con sus deliciosas combinaciones de color, sabor y aroma, la fruta es una invitación al placer de comer.
La fruta es indudablemente, el alimento más benéfico que se pueda consumir, el que más energías suministra y el más vivificante.
Lo que ahora va Ud. a aprender es una nueva forma de pensar en su cuerpo y en la forma en que debemos nutrirlo. Las maravillosas propiedades nutritivas y curativas de las frutas tiene una condición: de que se las consuma correctamente.
Nuestro  aparato digestivo está perfectamente adaptando para consumir frutas, por ello es mucho más importante pensar en qué cantidad de frutas  y no de proteínas  vamos a comer durante el día.
Son muy pocas las personas carentes de proteínas, pese al hecho de que sabemos existen personas  con estas deficiencias por circunstancias tan devastadoras, como el Kwashiorkor. Pero si veo  a diario centenares de personas enfermas y envenenadas por exceso de proteínas, y la mayoría de ellos no estaban consumiendo suficiente cantidad de frutas.
El excesivo consumo de proteínas  está relacionado con diferentes formas de cáncer, incremento de la leucemia, enfermedades coronarias, etc.
De todos los alimentos, la fruta es el que  tiene mayor contenido en agua  y dentro de la misma se encuentran todas las vitaminas, minerales, carbohidratos, aminoácidos y ácidos grasos  que el cuerpo humano necesita.
La fuerza vital inherente e la fruta no tienen parangón en ningún otro alimento. Cuando se la consume correctamente, nada aporta tantos beneficios como la fruta, que por su naturaleza misma da oportunidad al cuerpo para que se libere de los residuos acumulados. Esta limpieza favorece la vida en todos los aspectos, permitiendo al cuerpo funcionar con el máximo de eficiencia.
La fruta exige mucho menos gasto de  energía de nuestra parte para su digestión que cualquier otro alimento. Veamos esto para su mejor comprensión: Todo lo que consume el cuerpo humano debe ser finalmente descompuesto en glucosa, fructosa, glicerina, aminoácidos y ácidos grasos. El cerebro no puede funcionar con ningún combustible que no sea la glucosa (azúcar de la última degradación). La fruta es fructosa de fácil y rápida transformación en glucosa y su digestión, absorción y asimilación, solo exigen una mínima  fracción de la energía  que se necesita para descomponer otros alimentos, que pueden pasar en el estomago largo tiempo que va de una hora y media a cuatro (y eso, solo si lo que ha comido estaba adecuadamente combinado). Cuando menos concentrados sean los alimentos, y mejor combinados estén, menos tiempo pasará en el estomago. Cuando más concentrados y peor combinados, más se demorarán en el estómago. El estómago es el lugar  donde se produce el gasto inicial de energía. La fruta no se digiere en el estómago, ni siquiera en una mínima parte. Las frutas son predigeridas. Todas las frutas (excepción hecha por los plátanos, dátiles  las frutas secas, que permanecen algo más en el estómago), atraviesan el estómago en muy poco tiempo, veinte o treinta minutos, como si pasaran por un túnel. Se descomponen y liberan sus vivificantes sustancias nutritivas en los intestinos.
La energía que ahorra la fruta al no tener que ser digerida en el estómago es considerable, y automáticamente es redigerida a depurar el cuerpo de muchos tóxicos, con lo cual produce grandes beneficios al tiempo que reduce el peso de aquellas personas obesas. Pero todo eso es válido cuando se consume correctamente, y un consumo correcto significa que nunca se ha de comer  como acompañamiento de otra cosa, ni inmediatamente después. Es esencial cuando se come fruta hacerlo con el estomago vacío. De esta manera el organismo se beneficia de todos los nutrientes contenidos en la misma, de su capacidad energética y de su gran poder antitóxico. La fruta es el alimento más importante que podamos come, pero si la comemos  después de otras comidas, de ello resultarán muchos problemas.
Supongamos que Ud. se come un sándwich y después una porción de fruta, con esta acción Ud. estará impidiendo el libre paso de la fruta a sus intestino por el sándwich y en consecuencia entra en contacto con los jugos digestivos del estómago y se fermenta a diferencia de lo que hacen las proteínas que se pudren en ese lugar, en consecuencia Ud. se sentirá mal.
Si persistentemente han consumido fruta de forma inadecuada sin haberse sentido mal  , eso no quiere decir que no hayan violado  una ley de la dietética; no hace nada más que demostrar la tremenda adaptabilidad que tiene nuestro organismo  antes de enfermar. Pero tarde o temprano le pasará facturas. Muchas personas consumen mal las frutas y le hecha la culpa a las mismas de sus molestias.
Entonces. Que quede claro: la fruta es el más importante de los alimentos que podamos comer.
De  todas las frutas, incluso las ácidas, como las naranjas, ananás, pomelos. La clasificación de estas como frutas ácidas es solamente botánica. Una vez en el interior del cuerpo, cualquier fruta se vuelve alcalina, si se la consume correctamente. De hecho, tanto la fruta como las verduras tienen la peculiar propiedad de neutralizar los ácidos que se forman en nuestro organismo. Las combinaciones inadecuadas de alimentos, una cantidad insuficiente de alimentos con alto contenido de agua, los derivados de muchos alimentos  concentrados, los aditivos, la contaminación del aire y del agua, el estrés..., todas estas cosas, y muchas más, hacen que nuestro organismo se intoxique y se acidifique. Un exceso de ácidos tóxicos se reconoce porque hay edema, exceso de peso, celulitis, canas, calvicie, estallido de nervios, ojeras, arrugas faciales prematuras. Las úlceras son un resultado directo del ácido corrosivo en el sistema.
La fruta, si se la consume adecuadamente, tiene la maravillosa propiedad rejuvenece dora de contrarrestar la formación de ácidos
La fruta no deja residuos tóxicos en el organismo y su digestión apenas si necesita gasto de energía.
La primera prioridad de cualquier alimento, la más importante, es su valor de combustible. Sin combustible, el cuerpo no puede existir. El valor de combustible debe ser siempre el factor decisivo en la determinación del valor de cualquier alimento. El porcentaje ideal de cada uno de los integrantes esenciales de los alimentos es el siguiente:
GLUCOSA...........................  90%.
AMINOÁCIDOS..................  5 %.
MINERALES.......................  3 - 4 %.
ÁCIDOS GRASOS............... 1 %.
VITAMINAS........................menos del 1 %.
Sobre el planeta no hay más que un alimento que satisfaga perfectamente esos requisitos: es la fruta.
Otros requisitos: ser fresca. Condición sobre la cual jamás dejaré de insistir demasiado. No se obtiene beneficio alguno de comer fruta que halla sido procesada o alterada de cualquier manera por el calor. Su consumo puede ir, en  cambio, en detrimento del cuerpo, que solo es capaz de utilizar la fruta en su estado natural. Tanto las manzanas al horno como las frutas en lata, las salsas de fruta cocidas y los pasteles son dañinos en cuanto no proporcionan al cuerpo  sustancias que lo desintoxiquen  ni que los nutran, y producen en cambio toxinas  y acidez; incluso es posible que lesionen  las sensibles mucosas que recubren los órganos. Así obligan al cuerpo a usar sus preciosas energías  para neutralizar  y expulsar su acidez. La verdad es que la fruta es por naturaleza un alimento delicado, y la cocción destruye su valor potencial. Toda fruta que se consuma debe ser fresca y cruda. Lo mismo vale   jugos de fruta: debe ser fresco. Si ha sido pasteurizado, como sucede con muchos zumos que se preparan a partir de concentrados, es puro ácido ya desde antes de que se beba. Y beber un liquido que es puro ácido antes de beber no ayuda en nada a la salud, todo lo contrario.
Una fruta entera siempre es mejor  que una que haya sido fraccionada, pero, de hecho, a la gente le gusta beber algo. Y en lugar de beber sustancias tóxicas  y que crean hábitos como el café, mate, te, alcohol, gaseosas y la leche, sería mas atinado tomar zumos de frutas o de verduras. Pero hay que tener mucho cuidado de no engullírselos de un trago.
Como en los zumos la fruta está fragmentada, se ha de beber en sorbos pequeños  y dejar que se mezcle con la saliva antes de tragarla.
Otra consideración refiere a: El tiempo que debe de transcurrir desde que se ha consumido otro alimento, antes de comer la fruta. Mientras el estomago este vacío, se puede comer toda la fruta que se quiera y durante un período tan largo como se quiera, siempre que se deje pasar entre veinte y treinta minutos antes de comer otra cosa . Así se dejará el margen de tiempo necesario para que la fruta o el zumo haya salido del estómago. El zumo (y algunas frutas) necesitan menos, pero para más seguridad es mejor conceder  entre veinte y treinta minutos. Los plátanos, los dátiles y los frutos secos necesitan de cuarenta y cinco minutos a una hora. Una vez que se ha comido  cualquier  otra cosa  que no sea fruta, se ha de esperar por lo menos tres horas. Si se ha comido cualquier tipo de carne, por lo menos cuatro horas. Y esto se refiere a alimentos consumidos de acuerdo con los principios de la combinación adecuada. En caso de haber comido una comida mal combinada, los alimentos permanecerán, probablemente, unas ocho horas en el estomago.
Por lo consiguiente, durante todo ese tiempo no se debe consumir ninguna fruta ni zumo de frutas.

ALIMENTO                                                                    TIEMPO DE ESPERA
Ensaladas o verduras crudas                                                        2 horas.
Comidas bien combinadas, sin carne                                            3 horas.
Comidas bien combinadas, con carne                                           4 horas.
Cualquier comida mal combinada                                                 8 horas.

Recordemos que la energía es la esencia de la vida. Cuando nos despertamos por la mañana, estamos descansados y en el punto culminante  de nuestro nivel de energía para el día, siempre que el organismo no se halla “pasado la noche luchando con un sándwich de media noche” o una comida mal combinada. Si entonces Ud. consume un desayuno “substancioso” gastará una enorme cantidad de energía, y lo que estará haciendo es dar una bofetada en la cara de los principios de una adecuada combinación de alimentos, no puede aportar energía porque la consume. ¿De qué otra manera se podría digerir los alimentos si no fuera gastando energía? La mayoría de los alimentos adecuadamente combinados pasan no menos de tres horas en el estomago, y mientras no han sido absorbidos en los intestinos, no pueden ni aún empezar a generar energía. Desde un punto de vista estrictamente energético, ¿qué sentido tiene desayunarse  cuando uno se despierta a la mañana? Si te saltas el desayuno, no solamente no te desmayarás por falta de alimentos (ya que el cuerpo todavía está usando  lo que consumió el día anterior), sino que estarás mucho más alerta y activo. Si deseas tomar algo puede ayudarte con un vaso de agua con glucosa o un zumo de frutas o una fruta.
La palabra desayuno quiere decir precisamente: dejar de ayunar. Originalmente se usaba para designar la comida  con la que se rompía el ayuno. Pero el ayuno es una abstinencia de alimentación durante un tiempo prolongado, no durante una noche que pasas durmiendo.
Es mi consejo de que Ud. consuma frutas por la mañana sin importar el límite. Cuidando de no combinar frutas entre sí a excepción de peras y manzanas. La digestión de las frutas requiere de poco gasto de energías, porque no se realiza en el estómago. Si está bien masticada, no necesita más digestión.
Es en los intestinos donde se absorben todas las sustancias nutritivas. Como la fruta se encamina a los intestinos en cuestión de minutos y no de horas, las sustancias nutritivas que contienen son inmediatamente absorbidas  y utilizadas por el cuerpo.
Al comer una fruta nos regalamos un día más productivo y lleno de energía, porque en vez de dilapidarla, la hemos conservado.
Cuando Ud. aprenda a sentir el beneficio que esta manera de comer tiene sobre su salud, no entenderá como antes pudieron  empezar el día comiendo algo pesado. Un desayuno pesado puede significar un día pesado. Un desayuno ligero asegura un día vibrante y ligero. Se puede comer tanta fruta como se quiera durante la mañana, hasta unos treinta minutos antes de comer cualquier otra cosa. Una vez que se ha consumido otro tipo de alimento, deben pasar tres horas - por lo menos -  antes de que se vuelva a comer  nada. Les insisto: escuchen el cuerpo. Cuando el estómago está vacío, se puede comer más fruta.
Siga esta forma de comer durante diez días y comprobará la diferencia. Después si vuelve a querer continuar con su antiguo mal hábito sentirá que se ha tragado un yunque. Simplemente no podrá. Sí, quizás lo haga en alguna ocasión, y eso no tiene importancia. Porque ocasionalmente es una cosa, pero todos los días es algo completamente diferente.

                             Composición de las frutas:

Varía mucho de una clase a otra, en general podemos decir  que su valor radica fundamentalmente  en sus vitaminas, minerales y la reacción alcalina que dejan en el organismo las sales de los ácidos orgánicos que contienen.
Proteína: Contiene escasa cantidad.
Grasas: Salvo la palta y las aceitunas negras maduras, son también escasas las grasas.
Carbohidratos: Varía mucho de una fruta a otra, entre el 5 y el 32 % con un término medio del 14 % Los carbohidratos que contienen son mayoritariamente: levulosa, glucosa, sacarosa, almidón, pectina y otras hemicelulosa y celulosa.
Cuando más madura la fruta, menor la entidad de almidón y mayor la cantidad de azúcar. Esto explica porqué una manzana  aún verde es indigesta y una madura, un delicioso manjar  fácil de digerir.
Minerales: La mayoría de las frutas son ricas en hierro, calcio, potasio y magnesio. Contienen poco sodio. El hierro es más abundante en el damasco, durazno, ciruelas, pasas de uvas y dátiles.
Vitaminas: La vitamina C. es abundante en la mayoría de las frutas, otras como la A y la B. las veremos distribuidas más adelante cuando describa algunas de las frutas más comunes a nuestro alcance.
Ácidos orgánicos: El sabor y aroma de las frutas se debe  a ciertos aceites esenciales y a ácidos orgánicos. Estos ácidos orgánicos se hallan combinados con potasio  y otros elementos básicos. Al ser quemadas estas sales en el organismo, el ácido se transforma  habitualmente en anhídrido carbónico y agua, y queda la base como valioso residuo alcalino.
Para aquellos que necesitan bajar de peso les digo que: la fruta cuando se come fresca con el estomago vacío, tiene efectos solamente positivos sobre la salud, al tiempo que acelera la perdida de peso. Cuando les digo a las personas de que pueden comer toda la fruta que deseen, hay quienes me expresan su preocupación  de estar tomando un exceso de calorías. Yo les explico que las calorías son nuestros enemigos si se las consume como parte de comidas excesivamente procesadas o mal combinadas. Las calorías de alta calidad, las que se encuentran en los alimentos de alto contenido acuoso, no se sumarán a su problema de peso, sino que por el contrario, le suministrará la energía necesaria para liberarse de él.
Por otra parte, si Ud. desea bajar de peso comiendo saludablemente y de manera agradable y natural, lo que le interesa es no bloquear El Ciclo de Eliminación natural que tiene nuestro cuerpo en relación a las horas del día. Ese ciclo de Eliminación es conocido por algunos como Circadiano y tiene utilidades diversas, por ello le aconsejo que empiece por conocerlo y continúe con respetarlo para finalmente cumplirlo. Ese Ciclo tiene tres etapas o períodos que son: Ciclo 1 o de Eliminación, y que va desde las 4 A.M.  A medio día; Ciclo 2 o de Apropiación, que va desde mediodía a 8 P.M. Y por último el Ciclo 3 o de Eliminación que se extiende desde las 8 P. M. a las 4 A.M.
Con estas herramientas ahora ya sabes los pasos que te conducirán a la salud y el éxito que buscas.

Dr. Juan Carlos Schurig Terraf
Calle Buenos Aires 50 - 1º .
 Tucumán - Argentina

LA CARNE COMO ALIMENTO

                                     VALOR DE LA CARNE:

- Como Alimento Energético:
 La carne Magra solo contiene el 1 % de alimento energético; lo demás es albúmina agua y elementos tóxicos. Solamente la grasa puede servir como alimento energético, pues al saponificarse, produce glucógeno, que es la última sustancia energética que se obtiene de su metabolismo. Como los animales carnívoros no gustan de las grasas por no digerirla bien, cuando cazan en libertad sus presas nunca son adiposas. Las grasas se digieren mediante la bilis y el jugo pancreático, de los que el hombre no tiene más de un 10 % o 15 % del que poseen los animales carnívoros. Además, la grasa es un alimento concentrado y, como tal, de difícil digestión. Por otra parte, lejos de ser materia sana, contiene sustancias nocivas para el organismo humano.
El valor de la carne como alimento energético o de combustión: No es significativo, pues cuando son magras su índice nutritivo es muy bajo, y si son grasas, su digestión es dificultosa y caen pesadas. Para los carnívoros si lo tienen, ya que éstos transforman la albúmina en alimento energético, cualidad de la que carece el hombre.
- Como Alimento Catalítico:
Estos son las sustancias minerales, vitalizadas y metabolizadas por el reino vegetal: sales, álcalis y vitaminas, de singular importancia para el organismo humano.
Las carnes poseen una cantidad irrelevante de elementos catalíticos, e incluso éstos son concentrados por el organismo animal y adaptados a sus propias necesidades, diferentes de las del hombre que, debido a esto, no puede asimilarlos.
Las personas - como los pueblos - consumidores de carnes, son siempre los más desmineralizados y están sujetos a sufrir de avitaminosis.
También los animales carnívoros  sufren en ciertos casos de avitaminosis, recurriendo a las hierbas para  contrarrestar tal carencia, ya que la carne tiene escaso contenido de sustancias catalíticas, lo que las convierte en pobre alimento para el hombre.
- Valor de las carnes como alimento Celulósico:
 El organismo necesita alimentos celulósicos o mecánicos en sus comidas, especialmente cuando se ingieren muchos farináceos, a fin de facilitar la evacuación intestinal.
Las carnes no contienen absolutamente nada de celulosa, ya que ésta no forma parte del organismo animal, razón por la cual son cosntipantes.
- Valor de la carne como alimento hídrico:
 Estando el organismo humano compuesto por dos tercera parte de agua, lo que hace que su alimentación contenga el elemento hídrico necesario
Las carnes contienen una importante cantidad de agua, pero ya usada, impura, mezclada con sustancias tóxicas de las funciones digestivas y desasimilativas del animal. Nunca podrá ser el agua pura y sana que el hombre necesita para su adecuada nutrición. El agua necesaria debe tomarse de los vegetales o directamente de las fuentes naturales, pero jamás de la sangre o de los tejidos de una víctima animal.

Análisis de los residuos que la carne deja en nuestra sangre:

Comencemos por conocer que un gramo de carne contiene 5 millones de bacteria resultantes del inmediato proceso de autolisis o sea de destrucción que comienza con la muerte. Si el agua que Ud. bebe contuviera la milésima parte de esa cantidad sería rechazada por impotable. Por el contrario la carne se suele comer cruda como es el caso del: quipe, semicruda (jamón, embutidos, tocino, etc.). Los caldos de carnes considerados tan nutritivos, están formados por un conjunto de residuos muy tóxicos, de escaso valor alimenticio, por ser desecho del trabajo muscular al que se agregan los conservantes químicos.
Las bacterias de la carne  son idénticas a las de la basura. Todas las carnes se contaminan con los mismos gérmenes de la putrefacción en el proceso de la matanza y su número crece con el paso de las horas. Por otra parte el cocinado no destruye completamente todos los gérmenes de la carne. Con ello se propende a la putrefacción intestinal que incrementa los “venenos” productores de muchas enfermedades metabólicas, incluyendo litiasis renal y vesicular, nefritis, artritis, etc.
La cantidad de albúmina contenida en la carne  provoca dispepsia en el estómago, al tiempo que incrementa la hiperclorhidria que ataca las mucosas dando origen a gastritis y úlceras.
El consumo de carne ha demostrado incrementar la Adrenalina en sangre, con ello se incrementa el estado de alerta que desgasta al organismo.

OTRAS CONSIDERACIONES CON RESPECTO AL CONSUMO DE CARNE:

- Aspectos éticos  - morales:

El ser humano al fabricar el cuchillo o el arma se transformó en el más terrible de los animales, puesto que sus víctimas se acercan a él confiadas en sus pacíficas inclinaciones. Muchas personas que conservan sentimientos nobles hacia los demás seres vivos carecen de la insensibilidad necesaria para realizar la matanza y delegan esta labor a un semejante. Mirado con estricta justicia éste acto es inmoral, ya que este hábito degrada  los sentimientos y estanca la evolución del espíritu, ya que el matarife  e la primera víctima del carnivorísmo al embotar su conciencia y el que delega con el objeto del disfrute de sus sentidos saciándose  con la carne de la víctima.
El animal herido por el cuchillo, la maza u otra forma de sacrificio ofende nuestros oídos con sus gritos desgarradores, el espectáculo de su cuerpo sangrante y sus entrañas al descubierto  ofende nuestra vista; su cuerpo después de muerto tras intenso sufrimiento ofende nuestro olfato y si tratáramos de comer su carne cruda ofendería nuestro gusto. Así y todas muchas personas se atreven a tratar  como alimento propio de su especie aquello que ofende nuestros sentidos.
El hombre, sea por perversión de sus instinto, sea por imperio de las circunstancias en determinada etapa de su evolución comió carne, no sin antes modificar sus propiedades  organolépticas por medio del fuego, los condimentos y la sal. Con ello solo buscaba que la carne no sepa a carne para poderla comer. ¡Cuán  distinto el caso de las frutas que agradan a nuestros sentidos y satisfacen nuestro gusto sin modificación de ninguna especie!
Estudios poco conocidos muestran que entre aquellos pueblos  cuya alimentación se centra en la carne existe un elevado índice de actos de violencia y criminalidad. Lo mismo pudo verse entre trabajadores de mataderos. Pareciera ser que por una parte el crimen condiciona para el crimen. Pero los que si se ha constatado el incremento de adrenalina en sangre al consumir carne. Dado que la sociedad actúa colectiva e individualmente, sabemos de que todo tóxico como la nicotina, el alcohol y demás drogas excitan y embotan los sentidos propendiendo no solo a enfermedades sino también a conductas enfermas. Cuando el sistema nervioso funciona bien, la persona es calma y soporta los estímulos externos. La Carne actúa como excitante del sistema nervioso al tiempo que lo intoxica.
La ética biológica busca el mayor bienestar físico y espiritual de la humanidad. El consumo humano de carne contraría este principio. Matar o mandar a matar, alimentarse de cadáver no solo resulta nocivo para la salud física sino que al privilegiar la muerte de los animales el hombre se bestia liza e impide su evolución espiritual.
El carnivorísmo contraría los principios de la Macrobiótica (vida Longeva). Cabe aclarar que los vertebrados (INCLUIDO EL HOMBRE) viven de cinco a siete veces el tiempo empleado a llegar a adultos. En el caso del hombre debiera de vivir 150 años y lamentablemente no solo no se cumple, sino que lo hace lleno de males y dolores.
La Calobiótica  (vida Positiva)  y la Eubiosis (estudio del bien vivir) demuestran claramente de que el consumo de humano de carne está lejos de conservar su salud. 

- Aspecto: “BIO - ENERGÉTICO”:

Ingerir un trozo de carne es dar al organismo un producto en el cual predominan las fuerzas  destructivas de la naturaleza, ya que como resto cadavérico ha iniciado  el camino de la desintegración por putrefacción. Por el contrario el consumo de una fruta, una semilla, es regalar al organismo  elementos donde se acumulan fuerzas constructivas, ya que conservan un fuerte “campo” electromagnético en su derredor, al igual que todos los seres vivos.

- Aspectos Médico  y Sanitarios:

Desde la década de los sesenta los científicos comenzaron a dar la voz de alarma de que la dieta cárnica estaba relacionada con enfermedades como arteriosclerosis,
Enfermedades coronarias y otras. Al tiempo que advertían de que dietas vegetarianas podían prevenir dichas enfermedades.
Referente al cáncer hoy se sabe de la existencia que sugiere un vínculo entre comer carne y algunos cáncer como el de colon, recto, mamas, útero. Al tiempo que se sabe de la baja incidencia de cánceres entre comunidades que comen muy poca o nada de carne, como los adventistas del séptimo día, los Japoneses, los Hindúes, etc.
La causa: sencillamente porque el aparato digestivo del hombre  no es adecuado para digerir carne.
Por otra parte la industria carnica agrega productos químicos a la carne  desde el principio con fin de frenar su putrefacción. Este proceso que implica una decoloración de la carne a gris, y se evita con el agregado de nitritos, nitratos y otros preservativos para otorgarle un color rojo brillante. Estos productos son altamente cancerígenos.
A ello se debe sumar la gran cantidad de medicamentos que se utilizan para alimentar y mantener el ganado: antibióticos, hormonas de crecimiento y engorde, tranquilizantes, etc., que los animales reciben desde antes del nacimiento.
La forma en que son criados: Espacios reducidos, luz permanente que les impide el descanso a fin de engorde, y otras prácticas crueles, le agregan un componente de estrés a la carne.
Debido a que los componentes de la carne irritan la mucosa digestiva el consumidor tiene sed. La experiencia demuestra que si bebe agua pura, es probable que se produzcan disturbios digestivos. Este problema se acentúa si se ingiere tocino o lechón. Ante tales inconvenientes los comedores de carne buscan un líquido distinto al agua (por ser incompatible con las grasas), para calmar la sed que provoca la ingestión de aquellas. Así es como el carnivorísmo genera el consumo de bebidas alcohólicas, café, mate.
Entre nuestros gauchos  argentinos y uruguayos está muy extendido el consumo de yerba mate en grandes cantidades y a toda hora. Por el contrario en Brasil y zonas de Paraguay donde la alimentación de las zonas rurales es más rica en frutas y vegetales  se consume mucho menos mate.

- Aspectos Económicos:

Una hectárea de terreno dedicado a la cacería mantiene a un solo hombre, por el contrario un solo hombre dedicado a la agricultura mantiene a diez hombre utilizando el mismo espacio. Y, si se cultivan frutas en ese espacio mantiene a 100 hombres. 

Degradación del Medio Ambiente:
 Todos los desagües y sistemas de drenaje de los mataderos  y granjas de crías de animales constituyen una fuente de contaminación de ríos y cursos de agua. Al tiempo que consume millones de litros de agua que hoy representan un recurso cada vez más escaso.
El costo del proceso de producción:
El de carne es más costoso que el de vegetales: una hectárea de cereales produce  una cantidad de proteínas cinco veces mayor 8 y de mejor calidad)  que una hectárea utilizada para pastoreo de cría de animales. Una hectárea  de habas o arvejas produce diez veces más proteínas y una hectárea de espinaca  veinte y ocho veces más. Ya los antiguos griegos  eran conscientes de este fenómeno y en La República,  de Plantón, el gran filósofo Secretas aconseja una dieta vegetariana, porque permite hacer el uso más inteligente de los recursos agrícolas. Allí predice, además, que si el hombre se alimenta de animales, pronto harán falta más tierras de pasto. “Y la tierra que bastaba para la gente, ¿no será entonces insuficiente? Pregunta Plantón a Glauco, quien responde que, ciertamente será eso lo que ocurra. “Y nos veremos obligados a hacer la guerra, ¿no es cierto?, y Glauco contesta: “Sí... eso es lo que ocurrirá”.
Ahorro Económico personal y de la familia:
Si echamos una ojeada a nuestros bolsillos, cosa que no es un hecho muy difundido, los cereales, las legumbres y las frutas, son una óptica fuente de proteínas, vitaminas, minerales y salud que en costo compiten con las carnes permitiéndole a Ud. ahorrar dinero.
Aspectos relativos a la degradación del suelo:
El monocultivo de tierras de pastoreo constituyen un capitulo amplio que nos muestra a las clara la degradación de los suelos consecutivo al monocultivo intensivo, con perdida de calidad y endurecimiento de la tierra por el “pisoteo” del  ganado que impide el drenaje necesario de las aguas. Una  consecuencia de esto se  vivieron en situaciones como las inundaciones reciente en la provincia de Santa Fe - Argentina -
Siendo el agua un recurso escaso y no renovable  se puede deducir de estas cifras la importancia en el gasto : para cultivar un kilo de trigo solo se necesita de 60 litros de agua, mientras de que para la producción  de un kilo de carne  se necesitan entre 2.500 y 6.000 litros . Un gran matadero de aves consume alrededor de 400 millones de litros al día. Cantidad suficiente para abastecer a una ciudad de 25. 000 habitantes.
Como medio de contagio y producción de enfermedades infecciosas:
Resultante de las propias que sufren los animales y que puede transmitir al ser humano. Por otra parte los ácidos generados por la ingesta de carnes, atraen toda clase de enfermedades que encuentran un campo propicio en un aparato digestivo que se nutre inadecuadamente.
En la actualidad el 90 % de la producción de cereales se emplea para cebar el ganado que termina en las mesas de los argentinos y de muchos extranjeros. Esa utilización de los cereales resulta muy cara, ya que de cada 16 kilo de cereales no se obtiene más  un kilo de carne bovina. En unidades calóricas por hectáreas, una dieta a base de cereales, verduras y legumbres puede alimentar a una cantidad de personas veinte veces mayor que una dieta a base de carne. En la actualidad casi la totalidad de las tierras cultivables de nuestro país se emplean para alimentar animales. Si la superficie cultivable de la tierra toda se utilizare para la producción de alimentos vegetarianos, nuestro planeta podría abastecer a una población superior a la de veinte mil millones de habitantes. Esto da por tierra con muchos argumentos del hambre mundial, del aborto como pretexto de superpoblación. Llegando a conclusiones propias para el lector. “La cría y el consumo de carne solo pueden ser justificadas por ricos  para empobrecimiento de todo y de  todos”.

Aspectos Históricos y religiosos:

Pitágoras decía: “Amigos míos, absteneos de corromper vuestro cuerpo con alimentos impuros; tenéis campos de trigo, manzanas tan abundantes, uvas que llenan las viñas, hierbas sabrosas y verduras de cocer; tenéis la leche y la miel del aromático romero; la Tierra ofrece gran cantidad de riquezas, alimentos puros que no causan muerte ni derramamiento de sangre. Solo los animales satisfacen su hambre con la carne, y ni siquiera todos”.
Plutarco: “Yo me pregunto porqué razones el hombre ha podido llevarse a la boca la sangre coagulada de una criatura muerta, y como ha podido tocar la carne con sus labios; cómo habrá podido poner sobre su mesa cadáveres de animales y llamar comida y alimento a aquellos seres que poco antes mugían o balaban y se movían, vivos. Cómo habrá podido soportar la visión de la masacre, la garganta cortada, la piel arrancada, los miembros despedazados; soportar el horrible olor...”
Plutarco lanza finalmente el siguiente desafía a los carnívoros: “Si os empeñáis en que la naturaleza os ha destinado ese tipo de alimento, está bien, pero entonces, matad vosotros mismos, solo los animales que queráis comer, hacedlo con vuestras propias fuerzas, sin cuchillo porras ni hachas”, que desgarre la carne con sus propios dientes la carne de un cordero vivo, que meta la cabeza en sus entrañas y que calme su sed con la sangre. Si así lo hace, y solo entonces, será coherente con su teoría”
Leonardo da Vinci: “Quien no respeta la vida no la merece”. Al tiempo que consideraba el cuerpo de los carnívoros  “Tumbas y cementerios” de los animales que comían
Jacque Rousseau - filósofo francés -: Abogaba por el orden natural de las cosas; habiendo observado que generalmente los animales carnívoros son más crueles y violentos que los herbívoros, llegó a la conclusión de que una dieta vegetariana, haría a los hombres más compasivos.
Rousseau aconsejaba incluso que no se permitiera a los carniceros y matarifes  actuar como testigos en los tribunales o formar parte de un jurado.
León Tolstoi - escritor ruso - Condenaba la matanza hasta de las hormigas en su ensayo The First Step, escribió: “comer carne es simplemente inmoral, pues supone una acción contraria al sentimiento moral: el acto de matar”. Y otras consideraciones al respecto.
Richard Wagner  - compositor - Todas las formas de vidas son sagradas y añadía: “el vegetarianismo es la alimentación natural que puede salvar al hombre de la agresividad  y ayudarle a regresar al Paraíso perdido”
Henry Davis Thoreau - escritor - “Es una vergüenza para el hombre que se le considere un animal carnívoro, vivir de devorar a otros animales, es una forma de vivir miserablemente...”
Mohandas Gandhi: quien nunca comió carne, pescados ni huevos dijo: “es necesario corregir  la falsa creencia de que la dieta vegetariana  nos hace de voluntad débil, pasivos o apáticos. La carne no es necesaria bajo ningún concepto. Gandhi escribió cinco libros sobre vegetarianismo. S e alimentaba diariamente de trigo germinado, pasas de almendras, verduras de hoja, limones y miel. Fundó la granja Tolstoi, una comunidad basada en principios vegetarianos. En el libro Moral Basis Of. Vegetarianism, escribió: “Estoy convencido de que la carne no es un alimento adecuado para nuestra especie; es un error  que nosotros, si somos seres superiores, imitemos a los animales inferiores”.
Gandhi, consciente de que los motivos éticos para ser vegetariano son más fuertes que los estrictamente higiénicos, escribió: “Estoy convencido de que en el progreso espiritual se llega a un momento en el que se tiene que dejar de matar a otras criaturas por la simple satisfacción de un impulso del cuerpo”.
El autor George Bernard Shaw  trató de hacerse vegetariano a los veinticinco años.
Como explica en su biografía: “fue Shelley quien me abrió los ojos  y me hizo ver lo enormemente cruel que era mi dieta”. Los médicos le advirtieron que aquella dieta le causaría la muerte. Cuando, ya anciano, alguien le preguntó porqué no había vuelto a aquellos médicos  para que vieran lo bien que le había sentado, contestó: “Me hubiera gustado hacerlo,  lo malo es que murieron hace años”. En otra ocasión le preguntaron como se las arreglaba para tener un aspecto tan joven a su edad. “No es exacto contestó Shaw -. Yo aparento la edad que tengo. ¡Son los demás los que  parecen más viejos! “¿Qué otra cosa podríais esperar de  gente que se alimenta de cadáveres?” Acerca de la relación entre comer carne y la agresividad del hombre, Shaw escribió: “El domingo oramos que la luz ilumine nuestro camino. Estamos cansados de guerras, no queremos más combates, pero, sin embargo, nos atiborramos de cuerpos muertos.”
Isaac Bashevis - Nobel de Literatura - “Lamento no haberme hecho vegetariano antes, pero más vale tarde que nunca. Somos criaturas de Dios y no tiene sentido que le pidamos a él justicia y misericordia, si después continuamos  comiendo carne de animales porque han sido matados porque nosotros así lo quisimos. Incluso si se demostrara científicamente de que la carne es un alimento bueno, yo no la comería”
Egipto: Los sacerdotes seguían una dieta vegetariana para poder mantener el voto de castidad. Rechazaban también los huevos que consideraban “carne liquida”.
Antiguo Testamento: La base del Judaísmo, hace algunas referencias al consumo de carne, aclara también que la situación ideal es el vegetarianismo. En el Génesis (1.29), Dios dice: “He aquí que te he dado toda hierba con su semilla, y todos los árboles que pueblan la tierra, con su fruto, que contiene la semilla de todo árbol, para que te sirvan de alimento”. Al comienzo de la creación, según la Biblia, parece que ni siquiera los animales se alimentaban de carne. En el Génesis (1.30), Dios dice: “Y a todos los animales de la tierra, a todos los pájaros del cielo, a todos los seres que se arrastran por el suelo, allí donde exista una forma de vida, a todos ellos. Yo le he dado toda clase de hierba para alimentarse; y así sea”.
También en el Génesis (9. 4) Dios prohíbe directamente la carne: “Pero carne con su vida, que es su sangre, no comerás. Y sabe cierto que reclamaré la sangre de tu vida, y la reclamaré por mano de todo animal”.
En los últimos libros de la Biblia, también los profetas condenan el consumo de carne. Isaías (1. 5) afirma: Dios el Señor: Me habéis sacrificado gran número de ovejas y de bueyes, pero a Mi no me complace la sangre de las vacas, de los corderos y de las cabras; cuando alzáis las manos, Yo aparto los ojos de vosotros, y cuando oráis no os escucho, porque vuestras manos están manchadas de sangre.”. Según Isaías (66. 0), matar vacas es un pecado particularmente grave: “Aquel que mata a un buey, peca como el que mata a un hombre”.
La Biblia presenta también la historia de Daniel, quien, prisionero en Babilonia, se negó a comer la carne que le ofrecían los carniceros, y prefirió alimentarse de sencillas comidas vegetarianas.
Muchos cristianos se dejan confundir por algunos pasajes del Nuevo Testamento en que se dice que Jesucristo comió carne. Pero estudios detallados de los antiguos manuscritos griegos han revelado que las palabras traducidas como “carne” son trophe y brome, que solamente significan “alimento” o “el acto de comer” en sentido amplio.
Por ejemplo, en el Evangelio de San Lucas (8. 55), se lee que Jesús resucitó a una mujer y “ordenó” que le diesen “carne”. La palabra griega original traducida como “carne”, es phago, que significa solamente “comida”. Por lo tanto lo que Jesús dijo realmente es: “Dadle de comer”. La palabra “carne” en griego es kreas, y nunca se utilizó en relación con Jesucristo. En el nuevo testamento no se dice en ningún momento que Jesús hubiera comido carne. Esto, por lo demás, coincide con la famosa profecía de Isaías acerca del advenimiento de Jesús: “Una virgen concebirá y dará luz un hijo, y su nombre será Emmanuel. Comerá mantequilla y miel, porque sabrá rechazar el mal y elegir el bien”.
Clemente de Alejandría, uno de los padres de la Iglesia, recomendaba una dieta sin carne, citando el ejemplo del Apóstol Mateo que “se alimentaba de semillas, frutos secos y vegetales, sin carne. San Jerónimo, otro de los padres de la antigua iglesia cristiana, que describió la versión latina  autorizada de la Biblia que todavía hoy se usa, escribió: “Cocinar vegetales, frutas y legumbres es fácil y económico”. San Jerónimo sugería esa dieta a quien quería consagrar su vida a la búsqueda de la sabiduría. San Juan Crisóstomo consideraba el comer carne cruel y antinatural por parte de los cristianos: “ Nos comportamos como lobos, como leopardos ...peor incluso que ellos; porque la naturaleza ha dispuesto que ellos se alimenten de ese modo, pero nosotros, que hemos recibido de Dios la palabra y el sentido de la justicia, nos hemos vuelto peores que las fieras salvajes”. San Benito, fundador de la orden Benedictina en el año 529 d. de C., estableció para sus monjes una dieta vegetal.
También a los trapenses les fue prohibido, desde su fundación en el siglo XVII, el comer carne y huevos.
Si bien el Concilio Vaticano II relajó esas normas, en la actualidad todavía son muchos los monjes trapenses que siguen la regla original. Es, sin embargo bastante sorprendente que en muchos monasterios trapenses se crían animales para enviarlos al matadero como medio de financiación.
También la Iglesia Adventista recomienda a sus seguidores que sean vegetarianos. Pocos lo saben pero la enorme industria  americana de “productos para el desayuno”, nació en un balneario dirigido por el Dr. John H. Kellogg, que investigaba constantemente nuevos desayunos a base de productos  vegetales  para los ricos pacientes del balneario. Así preparó los primeros copos de maíz, que, más tarde distribuyó por todo el país. Con el paso de los años, el Dr. Kellogg fue poco a poco separando sus negocios de la iglesia adventista, y de ese modo fundó la industria que todavía hoy lleva su nombre.
El país con mayor cantidad de vegetarianos en la actualidad es la India, patria del budismo y el hinduismo. El budismo nació como reacción al exterminio de animales que se estaba llevando a cabo con el  perverso pretexto de realizar rituales religiosos. Buda puso fin a esas prácticas y propuso su doctrina de ahimsá, es decir, de la no violencia.
Las Escrituras Védicas de la India, que se remontan a épocas anteriores al budismo, subrayan la importancia de la no violencia como fundamento ético del vegetarianismo. El Manu - samhita, antiguo código de leyes hindú, establece:
“Para obtener  la carne, es siempre necesario herir a un ser vivo, lo cual es un grave impedimento para alcanzar la bienaventuranza celestial; por lo tanto, hay que abstenerse de comer carne”. En otro pasaje, el Manu - samnitha dice: “Habida cuenta del desagradable origen de la carne y de la crueldad de aprisionar y matar  seres vivos, es necesario abstenerse de comer carne”.
El Gran Maestro Espiritual Srila Prabhupada, fundador del movimiento Hare Krishna explicaba: “En la Manu - samhita se establece el principio de que una vida vale una vida, principio que se sigue prácticamente en todo el mundo.
Existen leyes similares que sostienen que incluso quien mata a una simple hormiga es culpable de ello. Puesto que no podemos crear, no tenemos derecho a quitar la vida a ningún ser vivo, y, por lo tanto, las leyes humanas que hacen diferencias entre matar a un hombre y matar a un animal son imperfectas... Según las leyes de Dios, matar a un animal es tan grave  como matar a un hombre.
Quien hace la diferencia entre ambas acciones está inventando sus propias leyes. Incluso en los Diez Mandamientos se prescribe: “No matarás”. Esa ley es perfecta, pero la gente la interpreta en forma equivocada, pensando: “No mataré a ningún hombre, pero puedo matar a los animales”. Quienes así razonan se engaña a sí mismo y crean dolor para ellos y para los demás”.
Llamando la atención sobre el concepto védico de la “unidad de todo lo creado”, Srila Prabhupada concluye: “Todos somos criaturas de Dios, sea cual sea el cuerpo en que vivamos, el traje que vistamos. Dios es el padre supremo de todos. Un padre puede tener muchos hijos, unos inteligentes y otros no, pero si un hijo inteligente dice al padre: “Mi hermano no es muy inteligente, voy a matarlo”, ¿creéis que el padre va a estar de acuerdo? Del mismo modo, si Dios es nuestro padre supremo, ¿porqué iba a concebir que matemos a los animales que también son hijos Suyos?”.
Querido lector debe Ud. comprender de  que: sí existe una necesidad  en aportarle la mayor cantidad posible de información y argumentos al respecto de este tema, en razón no solo de la importancia relativa a la salud sino también al ser consciente de las connotaciones particulares que tiene nuestro país con una cabaña bovina que supera en el doble al número de habitantes y un fuerte “marco social - alimenticio”, sostenido por una fuerte industria, en que se desenvuelve la  sociedad Argentina.
Aún cuando existen muchas más razones y argumentos para continuar aportando al tema; dejo abierta la puerta a la inquietud personal de cada uno de ustedes, para lo cual me pongo personalmente a su disposición.
El actual estado de cosas en materia alimentaria hace pacible a nuestra población de sufrir no solo enfermedades en todos los frentes, sino también la exposición a otro tipo de  sufrimientos  por la matanza de animales, que  como Ud. bien podrá deducir no solo a través de la  lectura sino también de su actual “estado de  consciencia”, estado que es individual e  independiente de su estudio y/o la formación técnica que posea; “estado” que depende exclusivamente de su espíritu, el que a su vez está en dependencia de lo “Superior”.

Profesor Dr. Juan Carlos Schurig Terraf
 Calle Bs. As. 50 -1º. San Miguel de Tucumán - Argentina -
 Tel. 4229832

martes, 20 de diciembre de 2011

CALIDAD DE LOS ALIMENTOS

CALIDAD DE LOS ALIMENTOS:

No me voy a referir a los que muchos pueden entender como “calidad” según su coste, estado de conservación, etc. Lo voy a hacer desde la óptica de la composición y desde sus necesidades acorde a su aparato digestivo y muy especialmente desde su condición de  “ser humano”.
Para ello se hace necesario que llegue a Uds. con fundamentos científicos, anatómicos e incluso filosóficos que les muestre y demuestre la condición de VEGETALÍVORO del ser humano.
Vegetariano  deriva de vegetar que significa: vigoroso, fuerte, de éste modo es vegetariano todo animal que come de tal forma que su alimentación  le permite mantener su vigor, y por lo tanto su salud. Por lo tanto de acuerdo a la definición son vegetarianos los perros, el león y el tigre, aun consumiendo carne, por cuanto ésta, su alimento natural, les permite mantenerse vigorosos. Estos animales dejan de ser vegetarianos desde el momento en que dejan de consumir su alimento natural: la carne. Si se alimentan de otra manera: enferman
El hombre, para ser vegetariano debe comer de tal modo que su alimentación le permita mantenerse sano y vigoroso. Para conseguirlo es indispensable  que adquiera conciencia y conocimiento de lo que come.
Además de los alimentos cárneos, leche y derivados, las bebidas tóxicas, conservantes, etc. que no forman parte de su alimentación natural y, por lo tanto le enferma, también hay vegetales que no se adaptan a su organismo y solo por un error trófico los consume: tales son las leguminosas, los feculentos, los cereales y todas las hortalizas que no puede comer crudas. Por otra parte, hemos visto que para ser vegetariano es indispensable  conocer la capacidad alimentaria; de lo contrario, si se combinan de modo inadecuado alimentos sanos, lejos de permitir buenas digestiones, producen fermentaciones tóxicas que ensucian el organismo y generan enfermedades agudas y crónicas. Los alimentos químicamente antagónicos son responsables de un gran número de enfermedades no solo intestinales sino sistémicas o generales
Vamos entendiendo entonces de que Vegetariano es por definición, el que mantiene su salud solamente  con los alimentos que consume. Vegetariano es sinónimo de Trofólogo (trofo: alimento; logos: estudio), es el que estudia la ciencia de la alimentación y, en consecuencia come con un mayor grado de conciencia.
Vegetalívoro (vegetal y voros comer), son aquellos seres que comen vegetales. La ciencia, la historia, la patología y la fisiología, nos demuestran que no todos los vegetales que puede consumir el ser humano se adaptan a su idiosincrasia. Pero sí está muy claro es el hecho de que el ser humano no es un carnívoro ni un omnívoro. ANATOMÍA COMPARADA:
El ser humano que introduce carne en su boca se encuentra conque su aparato bucal no se encuentra adaptado para su masticación, ya que faltan piezas dentarias  desgarrantes  que observamos en los animales carniceros. Por otra parte el maxilar inferior del hombre está dotado de movimientos laterales característicos de los animales que se alimentan de sustancias vegetales, y de los que carece la mandíbula de los carnívoros. A esto hay que agregar que, las glándulas salivales humanas encuentran injustificado su gran volumen e importante función  con el alimento cárneo con el cual no tienen acción ninguna. En cambio, como sabemos, las abundantes féculas del alimento vegetal, son digeridas y transformadas profundamente por la ptialina salival en dextrina y maltosa. Considerando finalmente que los dientes y molares están perfectamente dispuestos para la trituración de frutos y granos nos vamos dando cuenta de que nuestro aparato bucal está conformado armoniosamente para una alimentación vegetariana.
Llegada la carne al estómago se encuentra con un órgano de túnica musculares débiles y jugo digestivo poco ácido impropio para la digestión de carnes que lo obligan a una reacción excitativa que provocan la secreción de un jugo fuertemente ácido como el de los carniceros, de lo que surge una hiperclorhidria que persiste mientras como intento de adaptación  ante el estimulante anormal. Después de peptonizada la carne por el jugo gástrico, ha de verificarse su paso al intestino delgado a través de la válvula piló rica. Como ésta válvula solo permite el paso de productos débilmente ácidos, al encontrarse en presencia de una intensa acidez, reacciona con fuertes contracciones obligando a las túnicas musculares del estómago a reiterados esfuerzos, en parte inútiles, que al cabo del tiempo se traducen en una dilatación del órgano. Este estado de dilatación  o gastrectasia, trae como consecuencia el estancamiento de los alimentos, fermentaciones anormales y alteraciones de la mucosa gástrica que pueden llegar a producir ulceraciones.
En los animales carnívoros, el estómago se halla provisto de fuerte musculatura, como corresponde a su jugo muy  ácido y al hecho de que llegan a él los alimentos casi sin masticar; pues dichos animales solamente rasgan y engullen, en vista de que la saliva no interviene en la digestión de las carnes.
En los seres humanos que se alimentan de tal modo, aún se puede observar otra función  defensiva de adaptación anormal, como consecuencia a la presencia en el estomago de ácidos patológicos por la presencia de grasas animales. Tal es el caso del pasaje de líquido biliar y jugos intestinales desde el intestino al estómago para que se realice en éste la digestión que no puede hacerse en el intestino por las condiciones “particulares” del alimento. La digestión estomacal de carnes deja libre  productos tóxicos: tiroxinas, bases hexónicas, etc.  Que también se producen en menos abundancia cuando se consumen huevos, quesos y leguminosas. En cambio las frutas, verduras y cereales dan una digestión limpia y perfecta.
Legado el quimo gástrico, híper ácido y cargado de peptonas, al intestino, comienza la digestión en éste con jugos alcalinos (a excepción de la bilis que es neutra o ligeramente ácida), produciéndose gran cantidad de toxinas (tirosina, índol, escatol, etc.), cuando, como vamos diciendo, hay un exceso de alimentación proteica. El intestino del hombre, que es unas diez veces más largo que el tronco, es de longitud intermedia entre los animales carnívoros (cuatro veces más largo que el tronco) y el de los herbívoros (12 a 28 veces más largo que el tronco), y precisamente comparable en proporciones al de los monos frugívoros 8 7 a 10 veces más largo que su tronco). La considerable longitud del intestino humano y la debilidad de sus paredes nos quiere decir que necesita de contracciones prolongadas y débiles y que su contenido se ha de absorber lentamente  Esto requiere la presencia de dos clases de sustancias: unas absorbibles alimenticias, otras estimulantes que por su tenue roce contra sus paredes mantengan el suave y continuo movimiento que su función expulsora exige. La carne, los huevos, el pan blanco, el arroz blanco, los pasteles, etc.  Carecen de estos elementos estimulantes y por eso son causa, entre otras cosas, del estreñimiento. Los vegetales no desnaturalizados son, en cambio por su riqueza en celulosa, magníficos y armónicos estimulantes de la función intestinal.
Pasemos ahora la intestino grueso que por su gran capacidad nos indica que ha de alojar gran cantidad de residuos que, ocasionando su distensión determine su estímulo motor (incidió principalmente en la papila de Horner del intestino recto) suficiente a provocar su evacuación.  Volviendo a insistir en el papel primordial que ejerce la celulosa indigestible.
Para que el intestino grueso funcione normalmente necesita de la acidez de su contenido y alimentos como las carnes, pescados, mariscos dejan como consecuencia de las fermentaciones microbianas que desprenden residuos de predominio alcalino (amoníaco y bases diversas). Por el contrario los vegetales dejan  residuos de acción ácida predominantemente  (ácido carbónico, láctico, butírico, etc.)
Una vez completada la digestión, los productos resultantes son absorbidos por el intestino, pasando,  antes de abocarse a la sangre, por la jurisdicción revisora del hígado, que tiene la misión de retener y neutralizar las toxinas digestivas. En la alimentación carnea es tan excesiva  la cantidad de éstas que el hígado se fatiga y resulta insuficiente en su labor antitóxica. Siendo en gran parte en el propio hígado donde se comienza a producir el ácido úrico con los residuos de la digestión de los ácidos nucleicos  que tanto abundan en la alimentación de origen animal. El resultado final es que, la sangre de quien consume desechos cárnicos se impurifica y acidifica, siendo esto causa de múltiples enfermedades (artritismo). Una sangre acidificada excita el corazón, arteria, venas, nervios con endurecimiento de vasos sanguíneos y fatiga de los órganos expulso res (riñones), acarreando por último  la retención de urea en sangre en la que el riñón se ve imposibilitado de eliminar. En la alimentación vegetariana no existen estos problemas.
Resumiendo : por su excesiva cantidad de albúminas y los motivos expuestos , las carnes consideradas como alimentos plásticos, en primer lugar causan  discrasias estomacales  y fomentan la hiperclorhidria, generando úlceras, en segundo termino, acidifican la sangre provocando una serie de enfermedades : caries dentarias, dispepsias, varices, ateroesclerosis, reuma, gota, enfermedades de la piel, cálculos, enfermedades renales, neuritis, parálisis, etc.
La mano del hombre con sus dedos prensiles de recogedor de frutas, uñas planas y no garras es la de un mono antropoides. Nuestro pariente: El Gorila, verdadero “Rey de la selva”, con su talla de dos metros y anchas espaldas de un metro, la fuerza de muchos hombres solo perece de viejo o por la destructiva acción directa e indirecta del “hombre civilizado”. Su alimentación básicamente de frutas, raíces, hojas y semillas es “cocinada” por el sol.

DR. JUAN CARLOS SCHURIG TERRAF
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 SAN MIGUEL DE TUCUMAN
 ARGENTINA