La Homeopatía trata al individuo en su integridad e individualidad, basándose en el concepto del Dr. Hahnnemann, su creador hace mas de 250 años, que “no existen enfermedades sino enfermos”. La diferencia con las medicinas tradicionales consiste en las siguientes leyes fundamentales que la rigen: 1) el individuo no es un órgano, sino que es una integridad energética recíproca entre espíritu, mente y cuerpo, que, si no están en armonía, se enferma. 2) trata por lo tanto al paciente desde el plano emocional, psíquico y orgánico, que es la única forma de erradicar la enfermedad, ya que se encuentra influido por su herencia, su constitución, su historia individual, sus emociones, su medio ambiente, etc
APRENDE A SANAR Y NO TAPAR BACHES ! Tu salud es un bien inapreciable y debes de cuidar ! Para hacerlo debes conocer y llevar a la práctica un conocimiento que te ofrezco de corazón a corazón . Dr. Juan Carlos Schurig Terraf
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sábado, 23 de diciembre de 2017
La Homeopatía trata al individuo en su integridad e individualidad, basándose en el concepto del Dr. Hahnnemann, su creador hace mas de 250 años, que “no existen enfermedades sino enfermos”. La diferencia con las medicinas tradicionales consiste en las siguientes leyes fundamentales que la rigen: 1) el individuo no es un órgano, sino que es una integridad energética recíproca entre espíritu, mente y cuerpo, que, si no están en armonía, se enferma. 2) trata por lo tanto al paciente desde el plano emocional, psíquico y orgánico, que es la única forma de erradicar la enfermedad, ya que se encuentra influido por su herencia, su constitución, su historia individual, sus emociones, su medio ambiente, etc
viernes, 27 de octubre de 2017
Cómo surgió la Homeopatía?
La mente brillante del Dr. Samuel Hahnemann desarrolló, ya de niño, la virtud de “percibir”. Estudió medicina y química, y viendo que los métodos “curativos” tradicionales no le convencían, empezó a interesarse por el “arte de curar”. Gracias a sus estudios y formación, así como a sus cualidades innatas de percepción, e inspirado en Paracelso(“lo similar cura lo similar”) e Hipócrates (“lo primero, no dañar”) creó la doctrina terapéutica llamada HOMEOPATÍA. Así pues, Hahnemann desempolvó, desarrolló y demostró esta Ley de Similitud.
Una vez aparecida y dada a conocer la Homeopatía, no tardaron en surgir tres corrientes ideológicas en esa época, y que actualmente perduran: El Unicismo, el Pluricismo y el Complejismo.
El homeópata pluricista utiliza más de un remedio para afrontar el cuadro del paciente, administra simultáneamente diferentes remedios; tiene la convicción que con un solo remedio no se puede cubrir la totalidad del síndrome; para esta práctica no existe el simillimum sino varios remedios similares.
El Complejismo, como su nombre indica, se trata de un compuesto, o un complejo, de varios remedios a baja dilución. Se puede decir que esta corriente es la que más alejada se encuentra de las leyes y principio homeopáticos, y la que más cerca se encuentra en su forma de administrar, a la del tratamiento convencional.
Pero Hahnemann deja muy claro la corriente que todo homeópata debería serle fiel, el UNICISMO.
Así lo expresa en los parágrafos 273 y 274 del Organon de su sexta edición, “La Homeopatía, que es el Arte de curar verdadero, simple y natural, prohíbe absolutamente dar a un enfermo al mismo tiempo dos diferentes sustancias medicinales”. Y sigue… “es un error emplear medios compuestos cuando los simples bastan, dar como remedio sino un medicamento simple y solo”.
sábado, 15 de julio de 2017
LEY DE CURACIÓN
Ley insinuada por Samuel Hahnemann y desarrollada por Constantino Hering (1800-1880).
Esta ley consta de cuatro postulados:
1) Las enfermedades o episodios padecidos a lo largo de la vida desaparecen en el orden inverso al de su aparición. Si, por ejemplo, primero presenta eczema, luego asma y por último úlcera de estómago; al recibir su remedio homeopático constitucional, curará la úlcera, luego el asma y por último el eczema.
2) Las enfermedades se curan de arriba hacia abajo. Una artritis reumatoidea que afecta a un hombro, cadera y tobillo; curará primero el hombro, luego la cadera y por último el tobillo.
3) Las enfermedades curan de adentro hacia afuera. Un enfermo que presenta bronquitis crónica y eczema, cura primero la bronquitis y luego el eczema.
4) Los síntomas de una misma enfermedad desaparecen en el mismo orden.
Un eczema que comienza del lado derecho del cuerpo y que luego se extiende al lado izquierdo. Se curará primero el lado derecho del cuerpo y luego el lado izquierdo.
Podríamos agregar un quinto postulado de la Ley de Curación al que nuestro querido y siempre recordado Maestro Paschero aludía, aunque él no lo mencionaba como postulado. Paschero repetía en sus clases magistrales: “Debemos observar como clave de que el enfermo se está curando una actitud de cambio, que va desde una posición egoísta y captativa hacia una posición altruista y dativa”.
Ley insinuada por Samuel Hahnemann y desarrollada por Constantino Hering (1800-1880).
Esta ley consta de cuatro postulados:
1) Las enfermedades o episodios padecidos a lo largo de la vida desaparecen en el orden inverso al de su aparición. Si, por ejemplo, primero presenta eczema, luego asma y por último úlcera de estómago; al recibir su remedio homeopático constitucional, curará la úlcera, luego el asma y por último el eczema.
2) Las enfermedades se curan de arriba hacia abajo. Una artritis reumatoidea que afecta a un hombro, cadera y tobillo; curará primero el hombro, luego la cadera y por último el tobillo.
3) Las enfermedades curan de adentro hacia afuera. Un enfermo que presenta bronquitis crónica y eczema, cura primero la bronquitis y luego el eczema.
4) Los síntomas de una misma enfermedad desaparecen en el mismo orden.
Un eczema que comienza del lado derecho del cuerpo y que luego se extiende al lado izquierdo. Se curará primero el lado derecho del cuerpo y luego el lado izquierdo.
Podríamos agregar un quinto postulado de la Ley de Curación al que nuestro querido y siempre recordado Maestro Paschero aludía, aunque él no lo mencionaba como postulado. Paschero repetía en sus clases magistrales: “Debemos observar como clave de que el enfermo se está curando una actitud de cambio, que va desde una posición egoísta y captativa hacia una posición altruista y dativa”.
lunes, 10 de julio de 2017
viernes, 7 de julio de 2017
Homeopatía: la evidencia científica que necesitan los escépticos Mientras los grandes medios de comunicación vomitan día sí día no sus titulares tendenciosos e injuriosos contra la homeopatía, en San Sebastián 160 médicos asistían a la I Jornada sobre Evidencias Científicas en Homeopatía. (1) Porque frente a la corriente que intenta desacreditar esta disciplina, detrás de ella hay muchísima práctica clínica, médicos que la ejercen con muchos años de estudios y ejercicio a sus espaldas, infinidad de pacientes satisfechos… y ciencia, mucha ciencia. En Tener S@lud hemos vivido el congreso desde dentro y vamos a contarle lo que allí ha ocurrido. Porque queremos que usted esté informado de lo que jamás le van a contar los otros medios de comunicación, tan solo empeñados en desacreditarla. Así podrá extraer sus propias conclusiones, que podrá compartir con nosotros al final de este e-mail. Le presento al Dr. Fisher, el médico (homeópata) de la Reina de Inglaterra Seguramente al Dr. Fisher no le gustaría que le presentaran de esa forma. Y es que su currículum es lo suficientemente deslumbrante por sí solo. Entre otras cosas, es director de investigación del Royal London Hospital for Integrated Medicine de Reino Unido (uno de los principales hospitales de medicina integrativa de Europa) y miembro del Consejo de Expertos en Medicina Tradicional y Complementaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es uno de los mayores expertos europeos en la materia. Pero reconocerá conmigo que ser el médico personal de la monarca más longeva del mundo (en activo a sus 91 años) es algo que no puede dejar de mencionarse. La familia real británica lleva tratándose con homeopatía desde hace varias generaciones, desde la época de la reina Victoria. Pero obviamente no fue de sus ilustres pacientes de lo que el Dr. Fisher (el del centro en la imagen de arriba) fue a hablar a San Sebastián. Su intervención se centró en desmenuzar los últimos avances científicos a nivel internacional en la materia. No quiero abrumarle y no voy a detallarle todos, pero como pincelada debe saber que la base de datos científica Core-Hom (que recoge todo lo que se publica al respecto en publicaciones científicas y médicas) contiene a día de hoy 1.137 ensayos clínicos, 489 de ellos aleatorizados. Además, 534 son ensayos controlados frente a placebo y 174 ensayos comparativos frente a tratamientos convencionales. Cualquiera que tenga interés puede entrar en la base de datos online y comprobarlo. (2) Me pregunto si es eso falta de evidencia científica… Algunos de estos estudios comparan el uso de medicamentos convencionales frente a medicamentos homeopáticos. Uno, por ejemplo, estudiaba la fluoxetina (principio activo del famoso antidepresivo Prozac) frente a los medicamentos homeopáticos, resultando ganadores estos últimos. “Hay muchas pruebas, mucha evidencia; muchos estudios de gran calidad y además reproducibles”, contaba el Dr. Fisher, deteniéndose también en la eficacia demostrada del Gelsemium (un medicamento homeopático muy utilizado para la ansiedad) y de otro a base de arnica para la cicatrización de los tejidos. Me encantaría que los periodistas y columnistas que, al hablar de homeopatía, se limitan a repetir que “no hay evidencia científica” charlaran un rato con el Dr. Fisher… Quizá matizaran su opinión. Marc Henry, el científico que vino a explicar por qué funciona la homeopatía “Yo soy un científico. Podemos hacer filosofía respecto de la homeopatía, pero como científicos hay que estar a los hechos”. Toda una declaración de principios la del profesor Henry (el primero por la derecha en la foto de arriba). Marc Henry es Profesor de Física y Química Cuántica en la Universidad de Estrasburgo. Allí trabaja con el premio Nobel de Medicina en 2008 Luc Montagnier en la investigación de las ultradiluciones dinamizadas, que son el medio de elaboración de los medicamentos homeopáticos, con los que se busca que se produzca una respuesta en el organismo para que él mismo reaccione y provoque la curación. La física cuántica es una ciencia compleja, pero que está sirviendo para desentrañar la composición y estructura de los medicamentos homeopáticos, así como su mecanismo de acción. Estos medicamentos se presentan en gránulos, glóbulos o gotas, y llevan siempre el nombre en latín de la materia prima (de origen natural), un número (que expresa la cantidad de veces que ha pasado por el proceso de dilución) y una o dos letras (que indica el tipo de escala o proceso utilizado para hacer la dilución). Así, por ejemplo, una disolución que lleva 2C significa que la sustancia activa ha sido diluida una parte en 100 y luego una parte de esa disolución ha sido nuevamente diluida otra vez en 100. Por lo tanto, un preparado en una disolución 2C significa que tiene una parte de la materia prima por cada 10.000 partes de solución. Se trata de una cantidad muy pequeña, pequeñísima, y eso es lo que lleva a los escépticos a asegurar burlonamente que los medicamentos homeopáticos no pueden funcionar pues “no son más que agua”. Con los conocimientos científicos de los que se disponía hasta ahora, era imposible dar credibilidad a lo que la evidencia clínica y la mejoría de los pacientes mostraba: que los medicamentos homeopáticos funcionan. Pero la física cuántica ha cambiado las cosas. La física cuántica estudia el comportamiento de la materia cuando sus dimensiones son diminutas, a escala nanométrica o incluso menor. Los avances en la física cuántica han ido permitiendo avances que hasta hace nada parecían de ciencia ficción: en electrónica, computación, nuevos materiales, altas energías, criptografía… y homeopatía. En las diluciones homeopáticas lo que queda no es sólo agua, sino “agua con algo”. Y ese algo, que es información codificada en su estructura, es lo que actúa en la célula. Antes no podía medirse, pero ahora sí. Y para hacerlo, el profesor Henry tomó dos remedios homeopáticos, el Cuprum metallicum y el Gelsenium sempervirens, estudiando qué hay en ellos tras cada dilución. Para ello utilizaron resonancia magnética nuclear y una técnica muy nueva de análisis electrofotónico. Y llegó la evidencia: tras cada dilución siempre queda algo, hasta en las diluciones más altas. Y cada dilución puede actuar de forma diferente a nivel celular. “Los remedios homeopáticos no son agua y azúcar; sino que se usa agua y azúcar para transmitir la información que contienen”, concluye Marc Henry, que reclama más inversiones en investigación para precisamente dotar a la homeopatía de mayor evidencia científica… de esa precisamente que les achacan que no tiene. Niurka Meneses: la homeopatía funciona en las plantas… ¿también es “efecto placebo”? Niurka Meneses (la sonriente mujer que aparece a la izquierda de la foto) es investigadora y profesora en el departamento de química y bioquímica en la Universidad de Berna, en Suiza. Es una de las figuras más relevantes en agrohomeopatía, es decir, en la aplicación de la homeopatía a las plantas. La investigadora Meneses llegó a la homeopatía desde el escepticismo, según contó a los asistentes al congreso. Enferma de asma desde hacía muchos años, casi a la desesperada fue a dar con un médico homeópata, que consiguió (frente a su propia sorpresa como paciente) que sus crisis asmáticas se fueran espaciando, fueran menos intensas, y finalmente desaparecieran por completo. Intrigada por una práctica médica y farmacológica que no entendía, decidió estudiarla y aplicarla en su propio laboratorio… agrícola. Ha hecho infinidad de experimentos y está desarrollando un método propio que permite controlar plagas y enfermedades, ayudar al crecimiento de las plantas, potenciar el efecto de los biofertilizantes, lograr cosechas más abundantes y nutritivas… y sin una sola gota de sustancias químicas. La doctora Meneses compartió algunos de sus hallazgos con los asistentes, como usar Calcárea carbónica 30 CH para eliminar las babosas en las plantaciones de lechugas, usar Silícia terra en plantas con crecimiento lento o atacadas por hongos o Apis mellífica en plantas muy delgadas a causa de una alta producción. Oyéndola es difícil no pensar que la difusión de la agrohomeopatía supondría un avance enorme para los productores, tanto por su bajo coste como por la independencia que les permitiría tener respecto a los fabricantes de agroquímicos, así como la obtención de cosechas libres de químicos y ecológicas. Vamos, que beneficiaría a los productores, a los consumidores y al medioambiente en general. Y además, tendría una ventaja adicional, tal como destaca la doctora Meneses: “contribuir a acabar con otra de las críticas recurrentes hacia la homeopatía: la de los que dicen que no funciona, sino que es sólo el efecto placebo”. Realmente, ¿cree usted que cuando se administra homeopatía a unas lechugas y a otras no, o a una fila de rábanos y a otros no, las plantas que son tratadas experimentan el efecto placebo y hace que desaparezcan las babosas, los hongos o crezcan mejor? Dr. Elio Rossi: 20 años de experiencia de la homeopatía en la sanidad pública en Toscana ¿Se imagina un sistema de salud público en el que la homeopatía, la acupuntura y la fitoterapia estuvieran incluidas y los pacientes tuvieran acceso a ellas con total normalidad y sin coste adicional? Pues eso ocurre en Italia, concretamente en la región de Toscana. Para lograrlo la clave fue integrar la medicina complementaria en el plan sanitario de la región, y de allí pasó a reconocerse a nivel nacional. El Dr. Elio Rossi (tercero por la izquierda en la fotografía de arriba), médico especialista en enfermedades infecciosas y director de la Clínica Homeopática del Hospital Provincial de Lucca, estuvo desgranando ante los asistentes la experiencia tras 20 años de funcionamiento, que dio el año pasado servicio a 2.500 pacientes de forma presencial, reforzado con un servicio telefónico. Especialmente llamativo (con ojos de aquí) es el tratamiento de los pacientes oncológicos, que reciben una asistencia integral, atendidos por oncólogos responsables de sus tratamientos con radioterapia o quimioterapia pero trabajando codo con codo y en perfecta coordinación con homeópatas, fitoterapeutas y acupuntores. (3) “El 90% de los pacientes llegan a la consulta remitidos por el oncólogo, y les atienden a la vez el oncólogo y el especialista en medicina complementaria”, detalla el Dr. Rossi, que destaca que este tipo de pacientes reciben consejos muy amplios, específicamente de tratamiento oncológico pero también tratamiento complementario y consejos de dieta, actividad física, etc. Dr. Díaz: desmenuzando los resultados del EPI3 Francia es otro lugar en el que la medicina complementaria está integrada en el sistema de salud público. Por eso en el marco de esta jornada también se habló de los resultados del EPI3, el mayor estudio fármaco-epidemiológico realizado en atención primaria en el país vecino. (4) En este amplio estudio, realizado por un equipo independiente y publicado en 11 artículos científicos de diferentes revistas internacionales, han participado 8.559 pacientes y 825 médicos de Atención Primaria. Todos los grupos de médicos usan diferentes tipos de métodos terapéuticos según su elección, incluyendo medicamentos convencionales y homeopáticos (es decir, que los medicamentos con los que trataban a sus pacientes, fueran homeopáticos, convencionales o ambos, eran los que ellos consideraban en cada caso concreto según su criterio). Sus conclusiones las desmenuzó el Dr. Gualberto Díaz, Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en nuestro país y Responsable Científico de la Asamblea Nacional de Homeopatía. Sus resultados son accesibles a quien quiera consultarlos, pero por destacar algún dato, ponen de manifiesto que los pacientes participantes en el estudio con infecciones respiratorias tratados con homeopatía tomaron un 57% menos de antibióticos; los que tenían dolor músculo-esquelético consumieron un 46% menos de antinflamatorios; y los que padecían depresión, ansiedad y sueño utilizaron un 71% menos de psicotrópicos. “Se ha demostrado que se pueden consumir menos medicamentos convencionales, como los antibióticos, los psicótropicos o los antiinflamatorios, cuyo uso indebido es un problema de salud pública. Además, esta disminución en el consumo de medicamentos reduce a su vez las reacciones adversas asociadas a su toma”, explicó el Dr. Díaz. ¿Y usted qué opina? En Francia, Alemania, Austria, Suiza, parte de Italia y muchos otros lugares la homeopatía está incluida en la sanidad pública. En Australia, Israel, Cánada y Japón, entre otros, se utiliza con absoluta normalidad. En Estados Unidos su uso se ha incrementado un 15% en cinco años… Da qué pensar. Los médicos homeópatas son médicos como los demás, sólo que además de recurrir a los recursos convencionales (¡por supuesto que prescriben antibióticos cuando es necesario, por poner un ejemplo!), recurren también a esas otras alternativas, buscando la mínima agresividad de los tratamientos y la curación de las patologías desde dentro del propio paciente. Y otro dato llamativo analizado en la jornada y en el que coinciden todos los estudios y encuestas que se realizan a lo ancho y largo del mundo: los pacientes que recurren a la homeopatía tienen un nivel educativo más alto y un estilo de vida más saludable, además de una actitud más activa respecto a su propia salud. También da que pensar, ¿verdad? Esta es la crónica de la I Jornada sobre Evidencias Científicas en Homeopatía vivida desde dentro.
lunes, 3 de julio de 2017
¿Qué podemos hacer para tener nuestras defensas altas?
1- Respetemos a nuestro cuerpo: cuando tenemos un proceso infeccioso agudo (por ejemplo gripe), no se trata de “tomar una pastillita” y continuar como si no pasara nada, con la agenda por delante. Debemos escuchar el mensaje de nuestro cuerpo que nos dice: no comer y descansar. O sea, REPOSO y AYUNO. Si seguimos comiendo y actuando como si nada en pos de seguir siendo operativos, toda la energía requerida para defendernos será desviada a otras funciones innecesarias en ese momento, lo cual debilitará nuestras defensas y probablemente la enfermedad se complique. Si a esto le sumamos el tomar medicamentos que suprimen los síntomas (corticoides, antiinflamatorios no esteroideos, antihistamínicos), actuaremos de manera incauta entorpeciendo el accionar del que realmente sabe lo que debe hacer: nuestro cuerpo. Jamás debe bajarse la temperatura de rutina, ya que la fiebre es un complejo mecanismo que posee el cuerpo para defenderse, resultado de complejos mecanismos biológicos desarrollados en millones de años de evolución. Resultado: el sistema inmune no logra cumplir correctamente las funciones para las que ha sido entrenado, y la infección se propaga y complica con el mismo microorganismo u otro oportunista (por ejemplo neumonía a partir de una gripe). Además, en caso de afecciones que pueden reaparecer, la pobre memoria inmunológica que queda registrada no impedirá a futuro una nueva infección, como es el caso de los niños que se pasan gran parte de su primera infancia con faringitis y otitis a repetición.
La HOMEOPATÍA no hace más que restablecer el equilibrio de la energía vital proporcionando al cuerpo la información que le está faltando, para que pueda cumplir la función para la que ha sido preparado, por eso nunca actúa en contra sino a favor de la curación, alineada don los conceptos hipocráticos de “PRIMUM NON NOCERE”, y “VIS NATURAE MEDICATRIX” HIPÓCRATES, el padre de la Medicina fue el primero que reconoció que en todo individuo existe una fuerza reparadora o “vis medicatrix natura“. Para la Escuela Hipocrática, la enfermedad sería una reacción por la conservación de la salud en respuesta a una agresión externa o interna. El objetivo del médico es ayudar al organismo a restablecer ese equilibrio de forma natural mediante el reposo, el sueño, el ejercicio, la nutrición, la interpretación de los síntomas y la prescripción de medicamentos. La prescripción de medicamentos sólo se hace en caso considerarse necesario, pero sin oponerse a la reacción curativa del propio paciente y evitando causar daño. De ahí se desprende otro aforismo, “Primum non nocere” (lo más importante es no perjudicar), aludiendo a que cuando elegimos cualquier método terapéutico evitemos hacer tanto o más daño que la enfermedad en sí misma. Samuel HAHNEMAN toma de Hipócrates muchos conceptos que fueron fundamentales para desarrollar la homeopatía, entre ellos los mencionados anteriormente. Si queremos un restablecimiento de la salud sostenido y duradero, debemos colaborar con esta fuerza (Vis Medicatrix Naturae) y no oponernos. La homeopatía fortalece los mecanismos de reparación y hace que el cuerpo se mantenga sano, con las defensas altas. La persona que está haciendo tratamiento homeopático se enferma menos en relación a su entorno, y -en caso de contraer un cuadro infeccioso-, éste suele ser menos intenso que lo esperado habitualmente, y finalizar en una pronta recuperación.
2- Reducir el estrés: Establecer las prioridades de nuestra vida en los diferentes ámbitos, y proponernos obtener los resultados deseados siempre que las elecciones que hagamos para ello no vayan en contra de nuestra salud. En caso de ser así, debemos replantearnos el camino elegido, y buscar ayuda efectiva para elegir un nuevo rumbo en concordancia con lo que nuestro cuerpo y mente necesitan para estar equilibrados. La homeopatía produce (independientemente del motivo de consulta) un cambio interno que hace que la persona se sienta más serena y tome decisiones apropiadas para lograr un estado de bienetar integral. Tengamos en cuenta además que si no podemos cambiar una situación quizá si podemos cambiar el enfoque, y lo que antes era un problema puede ahora ser una gran oportunidad para aprender, transformarnos y generar cambios en el entorno (para eso puede ser de gran ayuda un coach ontológico, quien facilita procesos de aprendizaje transformacional)
3- Alimentación saludable:
1- Beber agua pura o jugos naturales en cantidad suficiente, eliminando los jugos envasados, jugos en polvo, gaseosas y aguas saborizadas.
2- Consumir a diario frutas y verduras, preferentemente orgánicas y de estación.
3- Eliminar las harinas y cereales refinados (arroz blanco, harina blanca, fideos blancos, etc.), reemplazándolos por harinas y cereales integrales. Dentro de los cereales, evitar el trigo por ser mucógeno y alergénico de por sí, a lo que se suman los problemas ocasionados por el trigo transgénico que es el utilizado en nuestro país. Evitar también el maíz, que está manipulado genéticamente. Escoger otros cereales integrales y sin modificar genéticamente; entre ellos quinoa, amaranto, arroz integral, mijo pelado para consumo humano, sarraceno, cebada perlada (este último no es apto para celíacos, el resto sí).
4- Reducir el consumo de proteína animal, e incorporar a cambio legumbres y otros alimentos ricos en proteína vegetal como son las algas marinas y semillas oleaginosas como almendras, girasol, avellanas, nueces (que además aportan grasas saludables).
5- Reducir el consumo de lácteos: tienen gran potencial mucógeno y alergénico. Aquellos supuestos beneficios en los que se basa la prescripción de estos productos también pueden obtenerse del reino vegetal, pero sin los múltiples problemas que ocasionan la leche y derivados, sobre todos los industrializados.
6- Reemplazar la sal común (que tiene alto contenido de sodio) por sal andina (altamente rica en minerales y oligoelementos, con un porcentaje mucho menor de sodio que la sal de mesa)
7- Reemplazar el azúcar (que roba nutrientes) por miel o azúcar integral mascabo; o bien por edulcorantes naturales como hojas de stevia. El azúcar blanco es un “gran ladrón del organismo”, ya que cada vez que ingerimos sacarosa, para su metabolización consumimos reservas orgánicas de aminoácidos, vitaminas y minerales (muchos de los cuales juegan un rol fundamental en la actividad del sistema inmunitario).
8-Utilizar aceites extra vírgenes, envasados en vidrio preferentemente.
4- Realizar actividad física: aumentamos la oxigenación, reducimos el nivel de estrés, descargamos tensiones y favorecemos la eliminación de toxinas.
5- Algunos aliados naturales:
A) Sustancias que inhiben la proliferación microbiana ·
Echinacea: gran estimulador del sistema inmunitario, contribuye a aumentar la cantidad de glóbulos blancos y a bloquear la acción de virus, bacterias y hongos; lo que la convierte en muchos casos en una verdadera alternativa a los antibióticos sintéticos. Gran capacidad antiinflamatoria y cicatrizante. En cuadros infecciosos respiratorios, contribuye a disminuir fiebre y mucosidad.
. Melisa: posee alto contenido de timol, con propiedades antibacterianas.
· Tomillo: el alto contenido en timol le confiere potentes propiedades antimicrobianas. Ideal para las afecciones respiratorias. En uso externo es desinfectante y cicatrizante.
· Jenjibre: capacidad antibacteriana, fundamentalmente contra E. Coli y H. Pylori, pero a la vez favorece la proliferación de lactobacilos benéficos para la flora intestinal. Reduce la tos.
· Propóleo: entre otras propiedades: antibacteriano, antimicótico, antiparasitario, antiinflamatorio, antioxidante, analgésico, anestésico, antiviral, epitelizante, estimulante de la inmunogenesis, y termoestabilizador.
· Ajo (allium sativa): uno de los mejores bactericidas (gracias a componentes como aliicina, ajoeno, quercetina, acido cafeico, ácido ascórbico) y antivirales naturales. Ideal para tratamiento interno de enfermedades respiratorias
· Cebolla (allium cepa): Rica en componentes sulfurados ácidos y flavonoides, posee propiedades similares a la del ajo, y además es un buen expectorante
B) Sustancias que favorecen contribuyen a la proliferación y mantenimiento de la flora intestinal, beneficiosa para la salud del intestino y del cuerpo en general. Fermentos: miso, kéfir, rejuvelac. El miso particularmente es rico en glutamina, un aminoácido necesario para la reproducción de linfocitos T y el desarrollo de las defensas del huésped contra los agentes infecciosos.
C) Alimentos con nutrientes específicos que fortalecen el sistema inmune: · Aminoácidos. Son necesarios para la división celular. La división celular es especialmente importante cuando se está enfermo, porque las células necesitan dividirse para reemplazar a las células dañadas y ayudar a montar una respuesta inmune. Comer alimentos ricos en aminoácidos como arginina y glutamina ayudarán en la respuesta inmune y la recuperación.
a. Arginina: Frutos secos (almendras y nueces), verduras (ajos, cebollas, espárragos, pepino, achicoria, lechuga), frutas (bananas, pasas) , cereales (avena, arroz integral, sarraceno, cebada, maíz)
b. Glutamina: Se obtiene de alimentos fermentados como el Miso; frutos secos; verduras como coles, espinacas y perejil crudos (la cocción destruye parte de este aminoácido); avena; germen de trigo ·
1- Respetemos a nuestro cuerpo: cuando tenemos un proceso infeccioso agudo (por ejemplo gripe), no se trata de “tomar una pastillita” y continuar como si no pasara nada, con la agenda por delante. Debemos escuchar el mensaje de nuestro cuerpo que nos dice: no comer y descansar. O sea, REPOSO y AYUNO. Si seguimos comiendo y actuando como si nada en pos de seguir siendo operativos, toda la energía requerida para defendernos será desviada a otras funciones innecesarias en ese momento, lo cual debilitará nuestras defensas y probablemente la enfermedad se complique. Si a esto le sumamos el tomar medicamentos que suprimen los síntomas (corticoides, antiinflamatorios no esteroideos, antihistamínicos), actuaremos de manera incauta entorpeciendo el accionar del que realmente sabe lo que debe hacer: nuestro cuerpo. Jamás debe bajarse la temperatura de rutina, ya que la fiebre es un complejo mecanismo que posee el cuerpo para defenderse, resultado de complejos mecanismos biológicos desarrollados en millones de años de evolución. Resultado: el sistema inmune no logra cumplir correctamente las funciones para las que ha sido entrenado, y la infección se propaga y complica con el mismo microorganismo u otro oportunista (por ejemplo neumonía a partir de una gripe). Además, en caso de afecciones que pueden reaparecer, la pobre memoria inmunológica que queda registrada no impedirá a futuro una nueva infección, como es el caso de los niños que se pasan gran parte de su primera infancia con faringitis y otitis a repetición.
La HOMEOPATÍA no hace más que restablecer el equilibrio de la energía vital proporcionando al cuerpo la información que le está faltando, para que pueda cumplir la función para la que ha sido preparado, por eso nunca actúa en contra sino a favor de la curación, alineada don los conceptos hipocráticos de “PRIMUM NON NOCERE”, y “VIS NATURAE MEDICATRIX” HIPÓCRATES, el padre de la Medicina fue el primero que reconoció que en todo individuo existe una fuerza reparadora o “vis medicatrix natura“. Para la Escuela Hipocrática, la enfermedad sería una reacción por la conservación de la salud en respuesta a una agresión externa o interna. El objetivo del médico es ayudar al organismo a restablecer ese equilibrio de forma natural mediante el reposo, el sueño, el ejercicio, la nutrición, la interpretación de los síntomas y la prescripción de medicamentos. La prescripción de medicamentos sólo se hace en caso considerarse necesario, pero sin oponerse a la reacción curativa del propio paciente y evitando causar daño. De ahí se desprende otro aforismo, “Primum non nocere” (lo más importante es no perjudicar), aludiendo a que cuando elegimos cualquier método terapéutico evitemos hacer tanto o más daño que la enfermedad en sí misma. Samuel HAHNEMAN toma de Hipócrates muchos conceptos que fueron fundamentales para desarrollar la homeopatía, entre ellos los mencionados anteriormente. Si queremos un restablecimiento de la salud sostenido y duradero, debemos colaborar con esta fuerza (Vis Medicatrix Naturae) y no oponernos. La homeopatía fortalece los mecanismos de reparación y hace que el cuerpo se mantenga sano, con las defensas altas. La persona que está haciendo tratamiento homeopático se enferma menos en relación a su entorno, y -en caso de contraer un cuadro infeccioso-, éste suele ser menos intenso que lo esperado habitualmente, y finalizar en una pronta recuperación.
2- Reducir el estrés: Establecer las prioridades de nuestra vida en los diferentes ámbitos, y proponernos obtener los resultados deseados siempre que las elecciones que hagamos para ello no vayan en contra de nuestra salud. En caso de ser así, debemos replantearnos el camino elegido, y buscar ayuda efectiva para elegir un nuevo rumbo en concordancia con lo que nuestro cuerpo y mente necesitan para estar equilibrados. La homeopatía produce (independientemente del motivo de consulta) un cambio interno que hace que la persona se sienta más serena y tome decisiones apropiadas para lograr un estado de bienetar integral. Tengamos en cuenta además que si no podemos cambiar una situación quizá si podemos cambiar el enfoque, y lo que antes era un problema puede ahora ser una gran oportunidad para aprender, transformarnos y generar cambios en el entorno (para eso puede ser de gran ayuda un coach ontológico, quien facilita procesos de aprendizaje transformacional)
3- Alimentación saludable:
1- Beber agua pura o jugos naturales en cantidad suficiente, eliminando los jugos envasados, jugos en polvo, gaseosas y aguas saborizadas.
2- Consumir a diario frutas y verduras, preferentemente orgánicas y de estación.
3- Eliminar las harinas y cereales refinados (arroz blanco, harina blanca, fideos blancos, etc.), reemplazándolos por harinas y cereales integrales. Dentro de los cereales, evitar el trigo por ser mucógeno y alergénico de por sí, a lo que se suman los problemas ocasionados por el trigo transgénico que es el utilizado en nuestro país. Evitar también el maíz, que está manipulado genéticamente. Escoger otros cereales integrales y sin modificar genéticamente; entre ellos quinoa, amaranto, arroz integral, mijo pelado para consumo humano, sarraceno, cebada perlada (este último no es apto para celíacos, el resto sí).
4- Reducir el consumo de proteína animal, e incorporar a cambio legumbres y otros alimentos ricos en proteína vegetal como son las algas marinas y semillas oleaginosas como almendras, girasol, avellanas, nueces (que además aportan grasas saludables).
5- Reducir el consumo de lácteos: tienen gran potencial mucógeno y alergénico. Aquellos supuestos beneficios en los que se basa la prescripción de estos productos también pueden obtenerse del reino vegetal, pero sin los múltiples problemas que ocasionan la leche y derivados, sobre todos los industrializados.
6- Reemplazar la sal común (que tiene alto contenido de sodio) por sal andina (altamente rica en minerales y oligoelementos, con un porcentaje mucho menor de sodio que la sal de mesa)
7- Reemplazar el azúcar (que roba nutrientes) por miel o azúcar integral mascabo; o bien por edulcorantes naturales como hojas de stevia. El azúcar blanco es un “gran ladrón del organismo”, ya que cada vez que ingerimos sacarosa, para su metabolización consumimos reservas orgánicas de aminoácidos, vitaminas y minerales (muchos de los cuales juegan un rol fundamental en la actividad del sistema inmunitario).
8-Utilizar aceites extra vírgenes, envasados en vidrio preferentemente.
4- Realizar actividad física: aumentamos la oxigenación, reducimos el nivel de estrés, descargamos tensiones y favorecemos la eliminación de toxinas.
5- Algunos aliados naturales:
A) Sustancias que inhiben la proliferación microbiana ·
Echinacea: gran estimulador del sistema inmunitario, contribuye a aumentar la cantidad de glóbulos blancos y a bloquear la acción de virus, bacterias y hongos; lo que la convierte en muchos casos en una verdadera alternativa a los antibióticos sintéticos. Gran capacidad antiinflamatoria y cicatrizante. En cuadros infecciosos respiratorios, contribuye a disminuir fiebre y mucosidad.
. Melisa: posee alto contenido de timol, con propiedades antibacterianas.
· Tomillo: el alto contenido en timol le confiere potentes propiedades antimicrobianas. Ideal para las afecciones respiratorias. En uso externo es desinfectante y cicatrizante.
· Jenjibre: capacidad antibacteriana, fundamentalmente contra E. Coli y H. Pylori, pero a la vez favorece la proliferación de lactobacilos benéficos para la flora intestinal. Reduce la tos.
· Propóleo: entre otras propiedades: antibacteriano, antimicótico, antiparasitario, antiinflamatorio, antioxidante, analgésico, anestésico, antiviral, epitelizante, estimulante de la inmunogenesis, y termoestabilizador.
· Ajo (allium sativa): uno de los mejores bactericidas (gracias a componentes como aliicina, ajoeno, quercetina, acido cafeico, ácido ascórbico) y antivirales naturales. Ideal para tratamiento interno de enfermedades respiratorias
· Cebolla (allium cepa): Rica en componentes sulfurados ácidos y flavonoides, posee propiedades similares a la del ajo, y además es un buen expectorante
B) Sustancias que favorecen contribuyen a la proliferación y mantenimiento de la flora intestinal, beneficiosa para la salud del intestino y del cuerpo en general. Fermentos: miso, kéfir, rejuvelac. El miso particularmente es rico en glutamina, un aminoácido necesario para la reproducción de linfocitos T y el desarrollo de las defensas del huésped contra los agentes infecciosos.
C) Alimentos con nutrientes específicos que fortalecen el sistema inmune: · Aminoácidos. Son necesarios para la división celular. La división celular es especialmente importante cuando se está enfermo, porque las células necesitan dividirse para reemplazar a las células dañadas y ayudar a montar una respuesta inmune. Comer alimentos ricos en aminoácidos como arginina y glutamina ayudarán en la respuesta inmune y la recuperación.
a. Arginina: Frutos secos (almendras y nueces), verduras (ajos, cebollas, espárragos, pepino, achicoria, lechuga), frutas (bananas, pasas) , cereales (avena, arroz integral, sarraceno, cebada, maíz)
b. Glutamina: Se obtiene de alimentos fermentados como el Miso; frutos secos; verduras como coles, espinacas y perejil crudos (la cocción destruye parte de este aminoácido); avena; germen de trigo ·
Ácidos grasos
a. Ácidos grasos omega 3: mejoran la función de neutrófilos e incrementan la síntesis de inmunoglobulinas. Los encontramos principalmente en semillas de lino, semillas de chía
b. Ácidos grasos omega 6: trabajan en conjunto con los omega 3 evitando una respuesta inflamatoria excesiva o muy leve. Como trabajan en conjunto, una proporción de 3:1 (3 de omega 6 por 1 de omega 3) sería óptima. El problema es que el exceso de consumo de aceites vegetales con omega-6, tales como aceites de soja, maíz y girasol que se encuentran presentes en muchos alimentos procesados, rompe el equilibrio por el consumo excesivo de ácidos grasos omega-6, generando inflamación por la elevada producción de citoquinas. En la dieta tipo actual, la relación de desequilibrio puede estar en torno a 15:1, o incluso a 30:1 en favor de los ácidos grasos omega-6.
Además de los aceites vegetales, lo encontramos en granos enteros y semillas · Minerales/oligoelementos
a. Zinc: Gran antioxidante. Aumenta las defensas y colabora con la curación de infecciones. Acorta tiempos de enfermedad, y mejora la recuperación en caso de resfriados o catarros. El zinc encuentra en legumbres, cereales integrales (arroz integral, avena, centeno) nueces, semillas de zapallo, sésamo. También en espinacas, aloe vera, repollitos de bruselas y lechuga.
b. Selenio: Es otro oligoelemento ampliamente distribuído, con función antioxidante que al cuidar nuestras células ayudan a prevenir enfermedades, raramente hay un déficit de este elemento en nuestra dieta. El selenio se encuentra en nueces, pistachos, semillas de zapallo y de zaragatona, y cereales integrales (especialmente maíz y avena), fenogreco, lentejas, todas las verduras en diferente proporción (especialmente pepino y ajo). ·
Vitaminas
a. Vitamina C: por su función antioxidante que neutraliza el efecto de los radicales libres del oxígeno y evita los daños del estrés oxidativo, favorece la prevención de enfermedades así como también, acelera la recuperación. La vitamina C se encuentra en frutas cítricas, kiwi, maracuyá, pimiento, brócoli, repollo, berro, papaya.
b. Vitamina E: también por su función antioxidante ayuda a reforzar las defensas del organismo, sobre todo, previene enfermedades al cuidar la estructura de las células del organismo. Se encuentra en aceites vegetales sobre todo y semillas. También (en mucha menor proporción) paltas y manzanas
a. Ácidos grasos omega 3: mejoran la función de neutrófilos e incrementan la síntesis de inmunoglobulinas. Los encontramos principalmente en semillas de lino, semillas de chía
b. Ácidos grasos omega 6: trabajan en conjunto con los omega 3 evitando una respuesta inflamatoria excesiva o muy leve. Como trabajan en conjunto, una proporción de 3:1 (3 de omega 6 por 1 de omega 3) sería óptima. El problema es que el exceso de consumo de aceites vegetales con omega-6, tales como aceites de soja, maíz y girasol que se encuentran presentes en muchos alimentos procesados, rompe el equilibrio por el consumo excesivo de ácidos grasos omega-6, generando inflamación por la elevada producción de citoquinas. En la dieta tipo actual, la relación de desequilibrio puede estar en torno a 15:1, o incluso a 30:1 en favor de los ácidos grasos omega-6.
Además de los aceites vegetales, lo encontramos en granos enteros y semillas · Minerales/oligoelementos
a. Zinc: Gran antioxidante. Aumenta las defensas y colabora con la curación de infecciones. Acorta tiempos de enfermedad, y mejora la recuperación en caso de resfriados o catarros. El zinc encuentra en legumbres, cereales integrales (arroz integral, avena, centeno) nueces, semillas de zapallo, sésamo. También en espinacas, aloe vera, repollitos de bruselas y lechuga.
b. Selenio: Es otro oligoelemento ampliamente distribuído, con función antioxidante que al cuidar nuestras células ayudan a prevenir enfermedades, raramente hay un déficit de este elemento en nuestra dieta. El selenio se encuentra en nueces, pistachos, semillas de zapallo y de zaragatona, y cereales integrales (especialmente maíz y avena), fenogreco, lentejas, todas las verduras en diferente proporción (especialmente pepino y ajo). ·
Vitaminas
a. Vitamina C: por su función antioxidante que neutraliza el efecto de los radicales libres del oxígeno y evita los daños del estrés oxidativo, favorece la prevención de enfermedades así como también, acelera la recuperación. La vitamina C se encuentra en frutas cítricas, kiwi, maracuyá, pimiento, brócoli, repollo, berro, papaya.
b. Vitamina E: también por su función antioxidante ayuda a reforzar las defensas del organismo, sobre todo, previene enfermedades al cuidar la estructura de las células del organismo. Se encuentra en aceites vegetales sobre todo y semillas. También (en mucha menor proporción) paltas y manzanas
jueves, 29 de junio de 2017
Miles de homeópatas de todo el mundo, desde hace más de dos siglos, corroboran a través de la práctica diaria, la eficacia de las microdosis. Médicos, químicos y físicos, tales como Boyd, Heintz, Berné, Pfeiffer, Stearns, Evia y otros, hicieron grandes aportes que demuestran que las altísimas diluciones del medicamento homeopático, poseen una energía perfectamente detectable por métodos físicos de laboratorio.
Preparación del remedio homeopático: cualquier sustancia de los reinos mineral, vegetal o animal sirve como base para preparar medicamentos. La técnica consiste en diluir una gota de la sustancia (soluto) en 99 de alcohol, o agua alcoholizada (solvente); agitando la mezcla (sucusión) se libera o acrecienta la energía medicamentosa. Tenemos así la primera dinamización centesimal (1ª C). De esta solución se toma una gota, se incorpora en otras 99 gotas del solvente. Agitada esta nueva mezcla tenemos la 2da dinamización centesimal (2da C). Obsérvese que la 2da C no significa una gota en 200, sino una gota en 10.000. Siguiendo con el mismo procedimiento, llegamos a la 3ra centesimal, una gota en un millón o millonésima. Si en tres pasajes, llegamos a diluir el medicamento en 1/1.000.000, al llegar al pasaje número 30, es decir pasada la gota original 30 veces, ya no habría sustancia. La expresión matemática sería: 30 C.: 100-30 y esta es una de las diluciones o dinamizaciones más bajas. Si tenemos en cuenta que después de la 13 C. ya no existe sustancia (pues se llega al límite de la dispersión de la materia) concluiremos que la acción del medicamento es dinámica o energética. Esta energía es la que le confiere el soluto al solvente (información en términos actuales según la física cuántica) y estará en relación directa al grado de dilución: a mayor dilución, mayor energía medicamentosa.
viernes, 16 de junio de 2017
Muchas veces los pacientes nos preguntan acerca
del contenido de los medicamentos que prescribimos
los homeópatas. No siempre es fácil
responder ya que en el viejo paradigma en el que
todavía se mueve la mayor parte del mundo, todo
se mide en sustancia visible, palpable, medible y
pesable. Es desde la mirada del nuevo paradigma,
el de la física cuántica, que podemos explicar al
remedio homeopático. Desde esta mirada veremos
que nada es absoluto, que las interacciones de la
energía son impredecibles e infinitas y que hay
muchos fenómenos que aún no tienen explicación
para nuestra mente lineal.
En lo personal, luego de 34 años de haberme
acercado a estudiar la Medicina Homeopática,
aún sigo asombrándome de sus resultados y acepto
con alegría aquello que mi hemisferio cerebral
izquierdo aún no puede clasificar ni catalogar pero
mi hemisferio cerebral derecho puede integrar
y comprender sin explicaciones.
¿De dónde se obtiene la materia prima para
preparar un medicamento homeopático?
Prácticamente cualquier sustancia existente en
el planeta Tierra puede ser preparada homeopáticamente
y tal vez tener algún efecto terapéutico.
Se utilizan minerales, vegetales, animales e insectos,
secreciones biológicas y sustancias patológicas
de seres humanos y de animales, medicamentos
alopáticos y productos tan particulares como
por ejemplo el chocolate.
¿Cómo se prepara el medicamento homeopático?
Partiendo de una pequeña porción estandarizada
de la sustancia a utilizar, luego de un primer paso
farmacotécnico acorde al tipo de sustancia, ésta
se diluye progresivamente al tiempo que se agita
o sucusiona, de tal manera que se van perdiendo
las propiedades químico-físicas de la sustancia
original liberando su contenido energético.
Se utilizan diferentes formas de dilución, según
las distintas escalas que existen. Por ejemplo en la
escala centesimal se diluye una gota del producto
en 100 gotas de agua destilada y de ahí se vuelve
a sacar una gota y a repetir el proceso tantas veces
como lo requiera la potencia (que llamamos
dinamización) que se necesite según el paciente.
La dilución y la sucusión son las premisas básicas
que activan la sustancia original convirtiéndola
en una poderosa medicina, aun cuando ya no
quede nada dosable por métodos físico-químicos.
Sí se puede evaluar la presencia activa mediante
otros tipos de métodos capaces de medir la
energía contenida en el agua donde se prepara
el medicamento.
Al utilizar la dilución extrema se pueden utilizar
sustancias que serían muy tóxicas si se las consumiera
en su forma original, pero al prepararlas
homeopáticamente se transforman en maravillosos
medicamentos capaces de curar y salvar vidas.
Ej: arsénico, cicuta, estramonio, plomo, veneno
de serpientes, etc.
¿Cómo se sabe para qué sirve cada remedio
homeopático?
A diferencia de la medicina alopática que
experimenta las sustancias en pacientes enfermos
para comprobar si se curan, en Homeopatía se
experimentan los medicamentos en personas
lo más sanas que sea posible y se evalúa qué
síntomas psíquicos y físicos les provocan y también
si alguna molestia se ha mejorado con la experimentación.
A estas experimentaciones las denominamos
“patogenesias”. Se ha comprobado que
los mismos síntomas que la sustancia dinamizada
causa en una persona sana, son los que puede
curar en una persona enferma. De esta forma se
conoce la acción curativa de una sustancia.
A partir de las patogenesias se construye una
lista de los síntomas aparecidos y se intenta
comprender cuál es el núcleo o problema central
de la persona que va a necesitar de esa sustancia.
Por ejemplo, hay remedios homeopáticos en los
que predomina la falta de confianza en uno mismo,
o los miedos, o la sensación de abandono. Hay
personas muy calurosas que necesitan sustancias
que hayan provocado mucha sensación de calor
en la patogenesia. Así, se van comprendiendo
poco a poco los remedios homeopáticos y frente
al paciente se intenta elegir aquella sustancia a
la que más se parezcan sus síntomas.
¿Cómo hace el médico homeópata para elegir
el remedio para su paciente?
Los síntomas de la patogenesia se vuelcan en
un archivo denominado “Repertorio de Síntomas”
que es una ayuda muy práctica ya que permite
conocer cuáles sustancias han presentado los
síntomas que nos refiere nuestro paciente. Una
vez que se tiene un grupo de remedios posibles,
se compara el cuadro clínico de la persona con
los medicamentos, estudiándolos en la “Materia
Médica Homeopática”, en la cual cada medicamento
está descrito extensamente de acuerdo a los
síntomas surgidos de las patogenesias.
¿Cómo actúa el remedio homeopático?
El remedio homeopático es una sustancia que
ha sido diluida y agitada lo suficiente como para
que ya no queden rastros medibles de la partícula
original. Esto posibilita que se libere la energía
de dicha sustancia que es única y particular para
cada remedio y por lo tanto corresponderá a un
único cuadro clínico de síntomas que nos traerán
los pacientes. Podemos deducir que el remedio
actúa como una “información” energética que
tiene acción sobre la energía vital o campo
energético de la persona a la cual se parece y le
recuerda el camino de curación que debe seguir.
En realidad, a pesar de parecer materia física,
todos nosotros somos pura energía y es esa energía
vital la que se desequilibra cuando enfermamos.
En síntesis, el remedio homeopático no actúa
por sí mismo como lo hacen los medicamentos
alopáticos. Sólo estimula la energía vital de la
persona para que ella misma ponga en acción sus
recursos naturales para curarse. Es por eso que
no todas las personas responderán igual ante
los medicamentos: quien tenga muy buena
energía vital se curará rápidamente y la persona
más debilitada lo hará más lentamente y dentro
de sus posibilidades.
Como el remedio homeopático actúa desde
dentro hacia afuera y desde lo más profundo
hacia lo más superficial según la Ley de Curación
a la que estamos sometidos todos los seres humanos,
lo primero que mejorará es la mente, el estado
anímico y luego paulatinamente los síntomas
físicos, siempre desde adentro hacia afuera; ej. en
un cuadro respiratorio primero mejora el pulmón
y luego la garganta y la nariz.
Les sugiero investigar los trabajos de Masaru
Emoto quien ha demostrado claramente las
variaciones de imagen que presenta un cristal
de agua según el estímulo que haya recibido.
Del mismo modo, cada medicamento homeopático
tendrá su propia imagen y características propias.
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