Etiquetas

sábado, 24 de diciembre de 2011

salud y calma

Este comentario de hoy  24 de diciembre  tiene por objeto despertarle la conciencia dormida  por la cubertura materia . Lea y medite sobre él .:

* La salud llega a Ud. cuando se encuentra en absoluta calma, cuando va por la vida sintiéndose seguro y ha dejado de producir dolor a los demás seres vivos. Por desgracia son pocas las personas que puedan sentir esa saludable seguridad. Eso no significa que Ud. no pueda lograrlo.

Dr. Juan Carlos Schurig Terraf

jueves, 22 de diciembre de 2011

sugestión - magnetismo - hipnósis

TÉCNICA DE LA SUGESTIÓN - MAGNETISMO - HIPNOSIS.

- CARGA: Consiste en emitir intensamente los efluvios o radiaciones magnéticas para que sean absorbidas por el organismo del paciente.
Pases Magnéticos: 1 - Dejar caer los brazos a los costados del cuerpo y cerrar los puños. 2 - Levantar los puños hasta la altura de la cabeza del enfermo. 3 - Abrir las manos con los dedos dirigidos perpendicularmente as la piel del enfermo y bajarlos lentamente hasta el epigastrio, manteniendo la punta de los dedos a tres centímetros de distancia de la piel. El trayecto del movimiento de las manos varían según los efectos que se deseen conseguir (el comienzo y el fin del trayecto varía)

- DESCARGA: Los mismos pases magnéticos que para el anterior, con la diferencia de que los movimientos han de ser rápidos y los dedos han de quedar a una distancia de diez centímetros de la piel.

- FIJAR: Concentrar o enfocar la energía en un determinado punto del organismo. Se juntan en punta o pirámide los dedos de la mano que se dirige como si fuera una espada hacia el punto que se desea concentrar, sin necesidad de tocar la piel, quedando a cuatro centímetros.

- DISPERSAR: Quitar la energía acumulada. Puños cerrados a los lados del cuerpo, se levantan hasta la cabeza del paciente y se abren en el lugar a tratar, con las manos abierta y colocadas una a cada lado del punto a tratar se hacen correr hacia fuera, al tiempo que se abren y cierran en dirección de una línea horizontal, con los dedos perpendiculares  a la piel, hacerlo varias veces como si de barrer se tratase, eliminando la energía concentrada  en el punto tratado.
En todos los caso se debe complementar con la energía psíquica, mirada, soplo.

                                                             **********

    
       TRATAMIENTO DE LAS DROGODEPENDENCIAS

Pasos: Es conveniente que en las primeras sesiones se proceda a magnetizar todo el cuerpo y las conversaciones deben girar sobre: los beneficios de la salud, quitando todo pensamiento pesimista, infundir ánimo y emociones opuestas a las que le llevaron a la dependencia, todo de acuerdo a su entendimiento (que precede ala voluntad) y espiritualidad. Despertar el sano egoísmo e interés personal, el deseo de gozar las ventajas de la salud y el gozo de dominar con su voluntad el devenir de los hechos
Objeto: Excitar  los centro vitales de la garganta, coronal, plexo solar y cardíaco, otorgando les energía  e influir en el sistema nervioso.
Técnica: Ídem que para trastornos vasculares. Cargar de magnetismo al paciente durante unas cuantas sesiones preliminares a fin de colocarlo en estado de receptividad, ya que es necesario hipnotizarlo.
Colocar al paciente cómodamente sentado de espalda a la luz, con temperatura habiente de entre 15 y 20°. Colocar a pocos metros un reloj de fuerte tiquiteo. Sentarse frente al paciente con las rodillas y pies en contacto, tomarlo de ambos pulgares oprimiendo fuertemente la raíz de las uñas. Decir: relaje piernas y brazos y apoye suavemente la cabeza en una almohada, se irá Ud. durmiendo dulcemente, sin experimentar  la menor molestia, sino que por el contrario notará un muy agradable bienestar, por el estilo del que siente cuando se acuesta rendido de cansancio. A continuación mostrar el objeto brillante, con el que se describirá lentamente un círculo de cinco centímetros de diámetro, diciendo al enfermo que siga con firme atención el movimiento del objeto, al tiempo que le sugiere el sueño: le pesan a Ud. los párpados y va a Ud. a notar  como si le hicieran cosquillas en los ojos y que muy pronto se cerrarán. (Repetir despacio en voz baja, monótonas, de modo que las vibraciones acústicas sean lentas y pesadas). Al cerrar los ojos se deberá cargar de magnetismo con pases lentos desde la cabeza al epigastrio. Continuar con las sugestiones verbales y pasar a las mentales, buscando inducir las imágenes.
Pasar a situarse por detrás del enfermo y colocar la palma derecha sobre el lado derecho de la frente con el dedo índice ligeramente apoyado sobre el ojo izquierdo. En esta posición aumentar la sugestión verbal con voz más solemne, con un timbre grave, rimando las sílabas como una canción de cuna: Ya se duerme Ud. Ya está Ud. dormido, y duerme profundamente. Solo oye Ud. mi voz. Está Ud. muy bien dormido. Volver a situarse delante del paciente colocando las palmas de las manos sobre la cabeza, con los pulgares en contacto en el medio de la frente y con éstos se describe simultáneamente dos arcos de círculo dirigidos hacia los lados de la cabeza, de modo que pasen tangencialmente por las cejas. A continuación se le toma con la mano derecha  por la muñeca del mismo lado y se le dice: Ahora sí que está Ud. perfectamente dormido y obedecerá  a todo cuanto yo le ordene, aunque no le ordenaré nada malo ni contrario a su conciencia. A continuación se le ordenará al paciente que: respire profundamente y que se represente en la imaginación  que han desaparecido las molestias, los síntomas de su afección y/ la obtención de los objetivos que se desean lograr.

Nota: para despertar al paciente: soplo frío y ordenes de movimientos de ojos, manos, brazos de forma paulatina.

                                                   

                                                                 PARÁLISIS.

Sofrología: Estableciendo contacto pies, rodillas y con la mirada fija en los ojos del paciente, se cargará muy activamente de magnetismo el cerebro del enfermo y después cada uno de los miembros paralíticos. A continuación y sin dejar de mirar a los ojos se dirá: Se le han revitalizado a Ud. los nervios  y va a experimentar una mejoría que no esperaba, pero de la cual puede Ud. estar ahora completamente seguro. En cuanto yo se lo diga hará Ud. un esfuerzo para levantarse (o para moverse según sea el tipo de parálisis), pues no tropezará Ud. con la dificultad de antes, sino que podrá ejecutar un movimiento bastante notable. Mientras tanto míreme Ud. fijamente y al llegar yo a la cuenta de siete, empezando por el uno, procurará Ud. levantarse (o mover el brazo, etc.), pues podrá Ud. levantarse y hacerlo. Si la cosa no va bien estimularlo: La cosa va bien, siga Ud. miran dome fijamente y cuando yo diga a la tres podrá moverse fácilmente, a la una, a la dos y a la tres. Después del ensayo se da un rápido masaje a los músculos paralizados al tiempo que se le ordena cierre los ojos y se le sugieren enérgicas sugestiones: Desde ahora va Ud. a mejorar rápidamente. Ya verá como mañana al levantarse se encuentra Ud. muchísimo mejor y cada vez que se esfuerce en moverse lo hará con mayor facilidad.
Para esta práctica es necesario que el médico posea imperiosa autoridad e irresistible ascendiente sobre el enfermo, para lograr la curación instantánea de una parálisis nerviosa. Caso contrario debe sumirse al enfermo en el hipnotismo profundo.

                                                               
   1.    APLICACIÓN PALMAR

Paciente: cómodamente sentado, relajado, pensamiento concentrado en las palabras del médico.
Médico: sentado frente al paciente, concentrado, coloca una de sus manos en forma plana a un centímetro del paciente en la zona a tratar (en caso de sugerencias el mejor lugar es la frente). A continuación realiza las recomendaciones oportunas con voz persuasiva: Esté bien tranquilo, relaje su cuerpo sin esfuerzo. Piense que tiene poder para quitarse el dolor que sufre en..., o la dolencia... Que puede curar por completo si Ud. quiere, etc.
Persistir en la sugestión de manera lenta, pausada, pero firme. Se puede obrar con una o las dos manos a la vez o de forma alterna según lo prefiera.

                                                    2.  APLICACIÓN DIGITAL:

Paciente: cómodamente sentado a fin de obtener una total relajación muscular.
Médico: coloca sus manos con los dedos extendidos perpendicularmente hacia el lugar a tratar y a continuación emplea las palabras sugestivas que crea conveniente, ejem. : Concentre su pensamiento, observará que nota mejorías, que está curándose, que cesa el dolor y se encuentra mejor..., etc.

                                                         3.   SOPLO CALIENTE:

Objetivos: Sedante, hipnótico, relajante, ayuda a reforzar el efecto de los pases profundos.
Su ejecución deberá ir precedida de: relajación, concentración y los pases palmares o de los digitales.
Paciente: Sentado, con relajación total de cuerpo y ánimo, pensamiento pendiente de las palabras del médico que le irá dando los consejos necesarios para su enfermedad.
Médico: Cuando el paciente esté lo suficientemente relajado procede a acercarse a él y efectuará una exhalación suave, lo más larga posible sobre la región que está tratando, tan cerca que solo lo separen las manos abiertas planas, con los dedos separados, impuestas sobre el lugar enfermo. El grueso de los dedos del médico ha de ser cuanto separe al paciente de sus labios. La operación se repetirá cuantas veces sea necesario y el soplo deberá hacerse lo más prolongado posible.

                                                         4.  SOPLO FRÍO.

S e sigue el mismo criterio de preparación que para el soplo caliente.
Objetivos: despertar, excitar, estimular la psiquis.
 Se practican a mayor distancia y a mayor ritmo.

                                          5. MIRADA SUAVE  SIN FIJACIÓN.

Técnica: Unir la suavidad, naturalidad y la firmeza. Al tiempo que la fuerza del pensamiento.
                                                                   
                                                 6. IMPOSICIÓN A DISTANCIA.

Indicaciones: De tipo general.
Paciente: Sentado o acostado cómodamente. Concentrado en cuanto diga el médico y repitiendo mentalmente y palabra: Yo me curo..., Yo me estoy curando... Yo estoy curado.
Médico: En posición de pié, con las manos extendidas y los dedos apuntando hacia el paciente a pocos centímetros (sin necesidad de tocarlo), dirá: Yo te curo, Yo te curo, Yo quiero que te cures, Tú quieres curarte. Durante este acto irá moviendo las manos desde la cabeza hacia los brazos y piernas.

                                                  7. PASES GENERALES.

Indicaciones: de tipo general.
Paciente: Cómodamente sentado o acostado, relajado y con el pensamiento concentrado  en el médico, repetirá las palabras sugeridas por el médico.
Duración: diez minutos.
Médico. Colocado del lado derecho del enfermo e impondrá sus manos con suave y lenta acción, comenzando por la cabeza y con movimientos suaves y sinuosos, descenderá hasta los pies, sin tocar el cuerpo. Con el pensamiento centrado en el paciente dirá: Yo te curo..., Yo te curo..., y otras palabras que crea conveniente.

                                                8. PASES TRANSVERSALES.

Pueden realizarse tanto en sentido transversal como longitudinal al eje corporal.
Paciente: Sentado o acostado, cómodamente y relajado. Teniendo en cuenta las mismas formulas sugestivas que para los anteriores.
Indicaciones: Especialmente para zonas de pecho, espalda, zona ovárica, zona lumbar y hombros.
Médico: Debe acercar sus manos con el puño cerrado (previo a haberlas cerrado al costado de su cuerpo y levantado cerradas hasta el punto de trabajo). Abrir las manos a medida que lleva el pase hacia los  lados (como si siguiera una línea recta), cada mano se aleja de la zona a tratar, volviendo hacia el centro al tiempo que se invierte la acción de manos y posición de dedos. Los movimientos han de ser lentos y suaves.

                                                      9. PASES CIRCULARES.

Paciente: Sentado o acostado cómodamente y después de haberle calmado los nervios y cualquier excitación derivada de la posición incomoda, se procederá a trabajar.
Médico: Los dedos de las manos deberán estar apiñados y dirigidos al paciente a 3 centímetros de su piel en la zona a tratar. Se proceden a realizar movimientos circulares en sentido horario muy lento y acompañado de formula persuasiva: Yo te curo. El enfermo deberá repetir con la misma lentitud estas palabras. El médico podrá repetir

                                                                      
Cuantas formulas considere oportuna paras el caso, siempre deforma sencilla y comprensibles a fin de que penetren en la mente del enfermo, Siendo la de YO TE CURO la mejor aceptada por todos los pacientes por no exigir esfuerzo de memoria y entendimiento, y el de repetir: Yo Me Curo. Aconsejar la calma, la tranquilidad.


                                              10. MAGNETIZAR EL AGUA.
 
Valor Terapéutico: gran valor terapéutico y sugestivo.
Procedimiento: Una jarra o botella de vidrio de boca amplia, conteniendo agua común. El médico deberá colocar los dedos de ambas manos en piña con las puntas hacia la boca de la jarra muy cerca del agua y en esta posición permanecer desde diez a treinta minutos repitiendo con la mente: YO TE CURO, YO TE CURO fulano de tal de x años.

                                   11. MAGNETIZACIÓN DE OBJETOS.

La ropa u otros objetos de uso personal del enfermo son propicios para su magnetización. Tener en cuenta que: durante el acto deberá eludirse cualquier pensamiento adverso que pudiera impedir la magnetización como actuar de manera adversa a la salud del enfermo. Básicamente se deberá actuar con pureza y amor, quitando pensamientos y sentimientos pasionales o siniestros. Por medio del agua, los objetos pertenecientes a los que sufren y necesitan consuelo, se pueden obtener mejorías  que actúen sobre su salud beneficiándola

Bases de la sugestión: simplicidad, sencillez, buscando conseguir en el paciente un amigo hasta lograr su simpatía y afecto, a continuación lograr la magnetización que puede requerir de pasos  como el de cargar, descargar, fijar o dispersar el fluido en el orden de las necesidades individuales.
La carga: se hace con pases lentos sobre la región enferma  a fin de saturarla.
La descarga: se hace con pases rápidos a fin de repartir, atraer y regularizar  la zona a tratar.
La fijación: se hace con las puntas de los dedos reunidas en la punta hacia determinado lugar del cuerpo a fin de penetrar los rayos magnéticos.
La Dispersión: se hace con pases transversales desde el punto al exterior.


                                   

                    TRATAMIENTO MAGNÉTICO DEL ASMA.

Paciente: Sentado o acostado cómodamente y relajado con poca ropa.
Médico: frente al enfermo establece contacto pies y rodillas, colocando las manos sobre de los hombros, permaneciendo así al menos 4 minutos
A continuación se coloca al lado derecho del paciente y con la mano derecha le hace fricciones  en el costado derecho en  las costillas desde la columna  hasta llegar al centro del pecho. Al principio los masajes deberán ser de un suave roce hasta llegar a ser fuertes. Luego de haber administrado cinco fricciones, se pasa al lado izquierdo con la mano izquierda, haciendo lo mismo. A continuación se coloca frente al enfermo y repite con ambas al  unísono las mismas fricciones de una sola vez.
Posteriormente se pone en vibración el nervio neumogástrico que pasa detrás de la oreja y por bajo de la clavícula. Para ello el enfermo ha de bajar ligeramente la cabeza, inclinando un poco a la derecha, al tiempo que el médico oprime fuertemente con el dedo índice la región por donde pasa el neumogástrico derecho, poniendo en vibración. Luego inclina la cabeza hacia el lado izquierdo para el neumogástrico izquierdo.
La técnica es eficaz en las crisis.
Para prevenir los accesos de asma es eficaz la magnetización desde la garganta al ombligo.

                          

                                                              
  MAGNETISMO DE LA INFLAMACIÓN  INTESTINAL

Paciente: relajado, acostado o sentado.
Médico: comenzar con pases rápidos desde la cabeza al plexo solar, de modo que los brazos también reciban la influencia. Terminando con algunos pases rápidos desde la cabeza a los pies.
Esta práctica es útil para las fiebres en general.
Después de 30 minutos se colocan las palmas de las manos sobre la región intestinal y durante otra media hora se posa la mirada suavemente sobre el plexo solar.
Se termina la sesión poniendo al enfermo en estado de ensueño o somnolencia y enviarlo a que  un sueño natural durante un par de horas en casa. En caso de hacer la práctica en la casa del paciente (lo mejor), se aconseja la hipnosis final,  dejando dormir al paciente y salir del aposento sin hacer el menor ruido.


                                 TRATAMIENTO MAGNÉTICO DEL INSOMNIO:

Paciente: sentado con toda comodidad, apoyando la cabeza, los brazos caídos y los pies firmemente apoyados en el suelo.
Médico: en contacto apoyado con pies, rodillas y tomando al paciente por las muñecas. Mirando de hito a hito  con mucha serenidad a los ojos del paciente durante veinte minutos en esa posición la somnolencia invadirá al enfermo y se deberá sugestionar: “se está Ud. cayendo de sueño. No puede Ud. mantener los ojos abiertos. Los va a cerrar porque le pesan los párpados. Ya se cierran los ojos. Ahora sí que va a dormir Ud. bien y de verdad. Mis palabras suenan en sus oídos como un arrullo adormecedor. Ya se ha dormido Ud.” Todo esto y lo que su ingenio le dicte. La voz deberá ser : clara, distinta, muy lenta, como el son de un antiguo reloj de pesas, al tiempo que se objetiva con el pensamiento cada uno de los actos significados por las palabras, como si con la imaginación viese realizado en el paciente todo cuanto se propone conseguir y expresar de palabra, caso contrario : “fracaso”.
Al cerrar los ojos el paciente se deberá magnetizar desde la cabeza hasta el epigastrio con pases semi - lentos (mas lentos que para cargar, pero más rápidos que para descargar fluidos). Así operar durante 15 minutos y dejar dormir 30 minutos. Transcurrido este tiempo volver a sugestionar: “Ya no sufrirá Ud. de insomnio. Dormirá Ud. todas las noches como un tronco. Ahora va Ud. a despertar y verá cuan bien se encuentra con la cabeza despejada, el cuerpo descansado. Vaya, se acabó el sueño. Abra Ud. los ojos, despabílese”.

                              OTRAS POSIBILIDADES:
1 .Colocar al paciente en ensueño y dar las ordenes correspondientes.
2 .Hacer una serie de pases sobre la columna vertebral durante media hora, al tiempo que se oriente la paciente mediante conversaciones  sobre temas alegres, graciosos, amenos, reconfortantes a fin de quitar pesadillas. Luego tender boca arriba haciendo pases rápidos de cabeza a pies, terminando con aplicaciones de manos sobre las piernas para ir bajando poco a poco hasta los pies.
                                                                  

          TRATAMIENTO MAGNÉTICO DE LA TIMIDEZ

El tratamiento sugestivo consiste en cargarle intensamente el pecho de fluidos magnéticos, estando el paciente cómodamente sentado. A continuación se le dice que cierre los ojos y se le aplica la mano izquierda en medio de la frente, algo hacia la derecha  y la mano derecha en el epigastrio. En esta posición se le sugiere las siguientes ideas u otras análogas que expresen lo mismo: “Ya veo que está Ud. más tranquilo y sabrá dominarse cuando se encuentre en una reunión de personas desconocidas. Ya no tendrá Ud. miedo de la gente y en cambio sabrá Ud. defender con aplomo y seguridad sus opiniones. Yo deseo y quiero que de ahora en adelante no se rinda Ud. a la influencia ajena ni tema Ud. el ridículo, porque no dará Ud. motivo a que lo ridiculicen”.

 Al terminar tratamiento se deberá tener una conversación afectuosa en el que se le manifieste un vivo interés por él, que le inspira profunda simpatía  y que logrará curarse definitivamente  hasta el punto de no tener reparo en presentarse ante el mismo jefe de estado.
En todo momento el médico deberá mostrarse benevolente, aconsejando de que ante la presencia de quien o quienes le provoquen esos sentimientos se le presenten deberá tener cuidado de evitar la mirada del interlocutor, aunque sin apartar los ojos de su semblante, que mire la garganta, la mejilla, la punta de la nariz o la barbilla, pero no directamente a los ojos.
Los tímidos suelen ser personas de buen entendimiento y susceptibles de amarse a si mismo como de entristecerse y abatirse por la censura y la crítica.
Se les debe decir: que su condición mental es la que más atrae los temidos males, ya que los lanzados son respetados sin son comedidos sin encogimiento, corteses sin adulación y afables sin empalago. Que el mal del tímido consiste en que piensa demasiado en sí mismo y que se preocupa morbosamente en lo que los demás pueden pensar de él. Y que como se figura de que pueden pensar mal y se ríen a su costa, este recelo es el que lo cohíbe y le hace cometer torpezas que acrecientan su turbación. Se debe estimular sus condiciones personales, que vale más de lo que se figura o imagina y que está muy por encima de las personas que le intimidan.

                                                

                TRATAMIENTO MAGNÉTICO DE LA CEFALÉA:

PACIENTE: Sentado cómodamente.
MÉDICO: Pasos a seguir:
1 - Sentado frente al paciente y en contacto de pies y rodillas, tomará al paciente por sus muñecas, a continuación fija la mirada en el plexo solar de forma suave, hasta que por el contacto note que la temperatura de sus manos están equilibradas con las de las muñecas del enfermo.
2 - A continuación coloca las palmas de las manos sobre la parte superior de los muslos del paciente (a fin de activar la circulación sanguínea de los miembros y despejar la cabeza).
3 -  A continuación se coloca por detrás del paciente y aplica su mano izquierda a la izquierda de la frente y la derecha al lado derecho de la misma. En esta posición deberá el médico representarse mentalmente el estado de malestar y sufrimiento en que se encuentra el enfermo y pensar firmemente  en que poco a poco se le alivia y desaparece el dolor. Esta representación mental ha de durar cinco minutos.
4 - Vuelta a colocarse por delante proceder a dar pases magnéticos  muy rápidos desde la cabeza hasta las rodillas, sin cesar de mantener la imagen mental del enfermo como si ya estuviese completamente curado. Transcurrido cinco minutos  se deberá decirle con aire de profundo conocimiento: Ya no tiene tanto dolor de cabeza, va  Ud. a curarse completamente.
5 - Sentado de espalda al médico o acostado boca hacia bajo con la espalda descubierta, se realizarán pases muy rápidos con la mano derecha desde la nuca y hacia todo lo largo de la columna vertebral, mientras la mano izquierda con los dedos separados y dedos hacia arriba se mantiene en el medio  y algo a la izquierda de la frente del enfermo. Pasado cinco minutos se le ordena que: cierre los ojos y que cuando le oiga pronunciar el número siete en la cuenta que va a hacer, abra los ojos y notará que el dolor de cabeza ha desaparecido. En cuanto el paciente cierre los ojos se le deberá colocar ambas manos en la zona coronal del cráneo, al tiempo que se oprime suavemente y practica un movimiento vibratorio. Al tiempo que se cuenta muy lentamente del uno al siete y al decir siete se comprime fuertemente las manos contra la cabeza del enfermo y como éste habrá abierto los ojos lo mirará firmemente diciendo con cariñosa voz: Ya no le duele a Ud. la cabeza. Está Ud. del todo curado.

                                                   
                                                                 


          “TRATAMIENTO MAGNÉTICO DEL NERVIOSISMO”


Paciente: acostado en decúbito dorsal.
Médico: Pasos a seguir:
1 - Tomar firmemente al paciente de ambas muñecas como si quisiera impedir su movilidad. Lo mantiene de esta forma durante quince minutos.
2 - Colocar al paciente en decúbito ventral para darle pases longitudinales con ambas manos una cerca de la otra, durante media hora, desde el occipucio al coxis.
3 - Sentar al paciente  en posición cómoda  y aplicar las manos: la izquierda en medio de la frente, algo hacia a la derecha y la derecha sobre el epigastrio y mirando fijamente a los ojos  se le dará sugestión: “Ya está Ud. tranquilo. Se le calmaron los nervios,  que ya no volverán a insubordinarse, porque ni yo quiero que se rebelen ni Ud. tampoco  ha de quererlo, ya que le colocan a Ud. en muy penosa situación. Poco a poco se hallará Ud. más tranquilo y nadie será capaz de irritarle.”
En todo momento el médico deberá de ser sincero en sus manifestaciones, de modo que cuanto le diga a su paciente ha de ser verdadera expresión de su recto pensamiento y benévolo deseo.

Dr. Juan Carlos schurig terraf

miércoles, 21 de diciembre de 2011

DIGESTION DE LOS ALIMENTOS

                                 DIGESTION  DE LOS ALIMENTOS

En rigor fisiológico hay tres digestiones: la bucal, la gástrica y la intestinal, íntimamente enlazadas como los eslabones de una cadena.
La digestión bucal o masticación e insalivación de los alimentos tiene por objeto reducirlos a consistencia pulposa, rompiendo y ablandando las partes duras, neutralizando o diluyendo los constituyentes irritantes por lo ácido y evitar la entrada en el estomago de sustancias perjudiciales por lo defectuosamente preparadas para la digestión estomacal.
Por lo tanto, la completa masticación es indispensable no solo porque convierte en papilla los manjares, sino porque mientras dura la masticación, va ejerciendo su influencia química la saliva, cuyo principio activo, la tialina, convierte la fécula o almidón en dextrina soluble.
Además los alimentos resultan mucho más agradables cuando se mastican detenida y completamente, pues solo en estado pulposo activan a las papilas nerviosas de la lengua, donde reside el instrumento transmisor de las sensaciones sápidas.
Algunas formas de almidón, como las del centeno y del maíz, ceden mucho más fácilmente a la acción  de la saliva que las féculas de la papa y de los vegetales crudos, cuya celulosa cubre los granos y es necesario que la masticación  los quebrante para que accione la saliva y el mismo efecto retarda torio produce  el ácido tánico del té y la teobromina del cacao, aunque por otra parte hay en estos casos mayor afluencia salival.
La saliva tiene algunas propiedades higiénicas, aunque la humana no llega al extremo de ser bactericida como lo es hasta cierto punto la de las glándulas parótidas de algunos rumiantes, especialmente la de las cabras.
Conocida es la instintiva propensión de los perros y gatos a lamerse las heridas.
La saliva se torna ácida en enfermos de diabetes, cáncer de estómago, anemia perniciosa, ictericia, leucemia y a veces en la clorosis.
El sentido del gusto recibe varias influencias que modifican su agudeza.
Mientras el alimento está en digestión bucal, no solo se mastica e insaliva sino que se saborea, y la intensidad del sabor está en razón directa  de la masticación e insalivación, y cuando mejor se saboree un manjar por lo bien masticado e insalivado, en mejor disposición estarán por reflejo nervioso los órganos del aparato digestivo para cumplir normalmente su función. De aquí el adagio popular  según el cual lo que se come con gusto no hace daño, aunque solo expresa este adagio una parte de la verdad, pues se han de salvar los desordenes de la gula, las malas combinaciones y otros aspectos de una correcta alimentación de la cual ya Ud. a estas alturas está en conocimiento. También el sentido del gusto regula en cierto modo el proceso de la digestión, porque generalmente sucede que cuando el cuerpo está saciado de determinado manjar lo repugna, le disgusta, no tiene ya el agradable sabor que excitaba el apetito, y decimos que empalaga.
Así sucede con el abuso de los dulces o de cualquier otro manjar que se le diera a un individuo como exclusivo de su dieta.
Los apremios de la agitada vida moderna mueven a muchas personas a comer de prisa, sin masticar ni insalivar bien los alimentos, engulléndolos como perros la carne, a grandes bocados, de suerte que los trozos enteros de manjares amiláceos entran en el estómago sin la debida transformación.
Por otra parte, el píloro, cuyo funcionamiento regula la salida de los alimentos del estómago, sólo deja pasar sin dificultad los convertidos homogéneamente en quimo,  los grumosos o no transformados pasan con mucho esfuerzo, rozando ásperamente el píloro, y de aquí la frecuencia con que se forman en este orificio estomacal ulceraciones corrosivas que provocan importantes complicaciones.
Ejemplo de ello, nos ofrece la historia de Napoleón, quien siempre comía apresuradamente, tragando más bien que deglutiendo los alimentos apenas masticado, y murió precisamente de una úlcera en el píloro antes de los  60 años de edad.
La observación por medio de rayos X ha evidenciado que cuando una porción voluminosa de alimento mal masticado llega al píloro a impulsos de las contracciones peristálticas del estómago y no encuentra el paso expedito, porque su volumen excede de la potencia elástica del esfínter pilórico, sucede que se contrae espasmódica mente por la violencia que se le hace, y si la contracción dura mucho, se retarda considerablemente la salida del contenido gástrico , al tiempo que aumenta la acidez del jugo gástrico, con riesgo de que fermente el quimo.
Además cuando el bolo alimenticio procedente de la digestión bucal está bien impregnado de saliva provoca por reflejo más copioso aflujo de jugo gástrico, y resulta más fácil la digestión estomacal.
La completa masticación aprovecha íntegramente las excitaciones alimentarias y el máximo de energía potencial del alimento. Por mucho que coma una persona, no le hará todo el provecho que pudiera si no mastica e insaliva completamente los alimentos, mientras que quien los mastique  bien podrá sustentarse con menos ración alimenticia, porque un alimento bien masticado está ya medio digerido.
Comer a dos carrillos permite un mejor resultado o doble efecto, pues si se mastica por un solo lado, quedan ociosas las papilas linguales del contrario y disminuye la secreción de la correspondiente glándula salival. Conciliándose la mecánica e higiene alimentaria con las reglas de urbanidad masticando alternativamente los bocados por uno y otro carrillo, pero nunca los dos a la vez y siempre con la boca cerrada.
Habiendo también comprobado que el efecto de una buena masticación tiene sus beneficios terapéuticos mas allá que la de obtener una buena digestión y asimilación de los alimentos. Habiendo comprobado que para que el estómago funcione adecuadamente en su proceso de peptonización es necesario que todos los alimentos sin excepción permanezcan largo tiempo en la boca .Igual criterio se debe de tener con los líquidos como la leche y zumos de frutas que deben de tomarse a sorbos permitiendo su insalivación necesaria.
Hoy se sabe que el acto de masticar estimula la función cerebral por mecanismos nerviosos que recientemente se están descubriendo.
Muchos de mis pacientes que cambiaron su estilo en la forma de masticar, mejoraron su salud.
Cuando mejor Ud. mastique e insalive los alimentos, más intensa será la sensación de gusto que recibirá de los mismos, lo que no solo le satisfacerá más, sino que también estará formando un bolo alimenticio convenientemente preparado para que se efectúe con mayor facilidad y rapidez la digestión gástrica. Y mayor será la cantidad de sustancias nutritivas y termogénicas que  sus órganos digestivos podrán extraer.
Siendo la saliva al momento de masticar mucho más activa por su alto contenido en Ptialina que la secretada en otras circunstancias.
Constituyendo un acto contrario a la salud el de masticar goma de mascar u otros productos  ya que agotan las glándulas salivales al tiempo que reducen su concentración de ptialina con el consecuente deterioro del proceso explicado.
La acción de la saliva no termina en la boca. Prosigue durante la digestión estomacal hasta que el quimo está lo bastante ácido para detener la actividad de la ptialina. La ptialina recobra su actividad en la digestión intestinal.
Todo lo que debilite la formación y actividad de la ptialina va en desmedro de este
Importante proceso. El habito de masticar hojas de coca, el de fumar tabaco, marihuana, consumo inmoderado de café, té, mate, vinagre y fuertes condimentos, se mencionan como responsables.

Digestión Gástrica y digestión intestinal

Así como mediante la perfecta digestión bucal se protege al estómago, así también la completa digestión gástrica, protege al intestino, pues las investigaciones han demostrado que la digestión intestinal y  la subsiguiente absorción no pueden efectuarse normal y provechosamente si el quimo no viene perfectamente elaborado del estómago, de la propia suerte que no se podrá formar un quimo homogéneo si no viene preparado el bolo alimenticio de la digestión bucal.
Vemos, pues, que boca, estómago e intestino delgado son tres eslabones indisolublemente unidos de la cadena de la función digestiva.

Los actos funcionales del estómago son principalmente seis, a saber:
1°. Servir de depósito.
2°. Reducir a quimo el bolo alimenticio.
3°. Esterilizar parcialmente las materias reducidas.
4°. Regular la temperatura del quimo.
5°. Absorber ligeramente algo de quimo.
6°. Establecer un equilibrio osmótico entre el quimo y la sangre.
La palabra almuerzo  proviene del árabe y significa el bocado. Se debe de entender en el sentido de nunca cargar demasiado el estómago, pues la abundancia trae dificultades mecánicas por el peso inducido.
Además, se inutilizan algunos constituyentes de los alimentos a causa de que los tejidos no pueden  asimilárselos. Sabemos por fisiología que la capacidad del estómago humano varía notablemente según el individuo y aun en el mismo individuo según la etapa de la vida.
Por término medio puede calcularse que en el estómago cabe cómodamente, sin violenta dilatación, un kilogramo de materia sólida o en papilla.
En cuanto a líquidos puede contener hasta un par de litros.
Se desperdicia mayor cantidad de constituyentes nutritivos cuando se come mucho de una sola vez, que cuando se distribuye la cotidiana ración en diversas porciones de cantidad y tiempo.
La segunda función del estómago es reducir a quimo  el bolo alimenticio que le proporcionó la digestión bucal. Esta reducción se efectúa por la doble influencia del jugo gástrico y del mecánico movimiento de batidora que efectúa el estómago. Es notable la analogía entre la digestión bucal y la digestión estomacal.
En la bucal hemos visto dos actos simultáneos: uno químico, el de la saliva, y otro mecánico, el de la masticación. En la digestión estomacal vemos asimismo dos actos simultáneos: uno químico, el del jugo gástrico; y otro mecánico, el movimiento peristáltico de las paredes del estómago, que obran como una enorme mandíbula  sin dentadura.
Antiguamente se creía que la secreción del jugo gástrico estaba provocada por el estímulo que el bolo alimenticio ejercía en la mucosa estomacal; pero  desde las experiencias de Pawlow se demostró que no hay tal cosa, sino que los factores estimulantes son  de índole psíquica y química, pero no mecánica.
El factor psíquico está íntimamente relacionado con las sensaciones de apetito y hambre. No es fácil definir exactamente estas dos sensaciones aunque pudiéramos decir que el apetito es el deseo  y el hambre la necesidad  de alimento.
La sensación de placer o de expectación de un placer acompaña siempre al apetito, mientras que más bien es penosa la sensación de hambre. El apetito se relaciona más particularmente con el estómago y tiene su asiento en la corteza cerebral. El hambre pareciera estar relacionada con las necesidades nutritivas de los tejidos.
Los experimentos muestran que el apetito es el más poderoso excitante de la secreción del jugo gástrico. La vista, el olor  y aun el recuerdo de un manjar agradable, si hay apetito, hacen afluir la saliva a la boca y sin el más leve estímulo mecánico provocan la secreción del jugo gástrico, cuyo flujo puede durar hasta cuatro horas.
Muy importante en la dietética es la consideración de la saciedad, sinónima de hartura o satisfecha, cuando el organismo, más prudente en su subconciencia que el individuo en su conciencia, avisa que ya no puede más.
De un hartazgo arriesga derivar una indigestión y de la indigestión un ataque cerebral, según las condiciones que fisiológicas en que se halle a la sazón el organismo. La persistencia de estas malas prácticas acarrea no solo un riesgo directo a la salud sino que desarrollan un hábito que lleva a la obesidad, enfermedad que engloba una multiplicidad de enfermedades asociadas.
Tener presente el aforismo  según el cual: “no se vive de lo que se come sino de lo que se digiere”, y así es que por mucho que coma el individuo, solo tomará y se asimilará lo que verdaderamente necesite. Otro peligro lo constituye la dilatación del estómago, cuyas fibras sufren extremas tensiones al contener la víscera mayor volumen del que consiste el límite de elasticidad.
El factor químico de la secreción de los jugos gástricos depende de los constituyentes químicos de los alimentos; pero el estímulo químico no es general, sino específico, de modo, y esto es lo admirable, que cada constituyente provoca en el jugo gástrico la preponderancia de los ingredientes que requiere su particular digestión.
Así, la carne provoca la secreción de un jugo gástrico muy abundante, pero escaso en fermentos, mientras que el pan excita escasa cantidad de jugo gástrico, pero muy concentrado y abundante en fermentos; la leche provoca moderada cantidad de jugo gástrico de débil potencia digestiva, pues no la requiere mayor.
Esta capacidad específica de los alimentos para provocar la secreción de jugo gástrico en las condiciones mejor adecuadas a su propia digestión tiene la ventaja de establecer hábitos digestivos que explican la dificultad de pasar repentinamente de uno a otro régimen dietético.
Por ejemplo  una persona que está habituada a alimentarse de frutas y verduras crudas y leche, su estómago se habitúa a la secreción de un jugo con un poder digestivo suficiente a estos alimentos. Si de pronto se altera la dieta con otro tipo de alimentos, tardará algún tiempo en modificarse en sentido apropiado la secreción de jugo gástrico, y, entretanto, puede sobrevenir la dispepsia. Todo esto especialmente si se está habituado a consumir alimentos saludables y se pasa a otros no saludables.
Pawlow demostró que si se altera la dieta de un animal, se observa que los fermentos del jugo gástrico se van acomodando cada día más y más a la nueva dieta. Si, por ejemplo, se le dan a un perro durante algunas semanas pan y leche exclusivamente, y después se cambia esta dieta por la de carne, que contiene mucha proteína y escaso almidón, se observa un progresivo aumento de fermentos proteicos en los jugos gástricos y pancreático, de suerte que la aptitud para digerir proteínas va aumentando, al paso que disminuye la capacidad de digerir la fécula.
Esta adaptación es más rápida en unos animales que en otros, y cuando se retarda la adaptación sobrevienen trastornos digestivos.
Las grasas restringen la secreción de los jugos gástricos, aunque vallan acompañadas de otros manjares; y ésta es una de las razones de que los alimentos grasos sean de tan difícil digestión, y porqué la leche descremada es más digestible que la entera.
La cantidad de ácido clorhídrico contenido en el jugo gástrico depende de la mayor o menos abundancia de la secreción, y varía constantemente en un mismo individuo. Siendo la causa más común de esta variación el tipo de alimento que se ingiere. Los individuos de régimen híper cárneo tienen el jugo gástrico más ácido que los vegetarianos. Las personas nerviosas también lo incrementan.
La cantidad de ácido clorhídrico presente en el estómago aumenta gradualmente durante las tres cuartas partes del período de la digestión estomacal, y desciende rápidamente durante la última parte del período. El descenso de la acidez se atribuye a la secreción de un jugo débilmente alcalino de la parte piló rica del estómago o a la regurgitación en el interior de  esta víscera de parte del contenido intestinal.
El ácido clorhídrico del primer aflujo de jugo gástrico queda por las bases de los carbonatos y lactatos contenidos en los alimentos, y una vez saturadas estas bases queda libre el resto de ácido clorhídrico del jugo gástrico fluyente. El preciso momento en que esto ocurre depende de la cantidad de alimento existente en el estómago y de la proporción de proteínas que contenga.
En cuanto a la digestión estomacal de la fécula no transformada en la digestión bucal, no cabe duda de que la tialina queda rápidamente destruida por el ácido clorhídrico libre, y la presencia de proteínas en el alimento es favorable a la digestión de la fécula en el estómago.
En los individuos sanos y normalmente constituidos, la digestión estomacal se efectúa subconscientemente, sin que el individuo se dé cuenta; pero si hay trastornos gástricos, la digestión estomacal es penosa a causa de estar desordenada la función motora del estómago, o por la anormal condición de la membrana mucosa, ya sea por extraña sensibilidad a la total acidez del contenido o tan solo a la del ácido clorhídrico libre.
El desorden motor es más frecuente cuando hay úlcera o cáncer en el estómago, y la hipersensibilidad de la acidez aumenta cuando hay hiperestesia de los nervios de la membrana mucosa.
En el caso de causar dolor la total acidez, se agrava esta condición por los alimentos abundantes en proteínas, como la carne, pero si solo causa dolor la acidez libre, convienen los alimentos abundantes en proteínas, porque retardan la aparición del ácido libre.
Así se comprende que los individuos aquejados de una úlcera en el estómago noten recrudecimiento del dolor después de comer carne y que el dolor se mitiga al tomar leche, porque este líquido no sólo neutraliza mucho ácido con las bases que contiene, sino que provoca una moderada secreción de jugo gástrico de muy débil acidez.
En cuanto a los movimientos del estómago se distinguen señaladamente los de la parte del cardias (junto al esófago) y los de la parte del píloro (junto al intestino delgado). Ambos extremos son distintos anatómicamente. El extremo cardíaco o cardias secreta a la par pepsina y ácido clorhídrico, mientras que el extremo pilórico  solo secreta pepsina. El cardíaco tiene escaso poder motor. El pilórico lo tiene intenso. Las dos zonas o porciones del estómago están separadas por una banda muscular que actúa como un esfínter ante pilórico, situado a variable distancia del píloro. Esta banda no se detecta en el cadáver sino tan solo en el organismo vivo. Gracias a este esfínter puede el estómago dar salida a la parte de quimo ya dispuesta a la digestión intestinal y retener la que todavía ha de recibir complementaria acción del jugo gástrico.
La actividad de los movimientos peristálticos del estómago depende en parte de la temperatura de los alimentos ingeridos y en parte de su índole química. El contacto puramente mecánico parece influir muy poco en tales movimientos. Los manjares calientes acrecientan la frecuencia y vigor de la perístasis estomacal e intensifican la acidez del contenido, y por esto son más vigorosos los movimientos a medida que prosigue la digestión.
El lapso transcurrido desde la deglución del bolo alimenticio hasta la primera abertura del píloro, depende principalmente de la consistencia de los alimentos y de la temperatura y reacción digestiva.
El agua y los líquidos no coagulables que no tengan mucha materia sólida en suspensión salen muy pronto del estómago. Así 200 centímetros cúbicos de agua, en un persona sana, solo permanecen hora y media en el estómago, y el mismo tiempo tardan en salir las infusiones y bebidas alcohólicas.
Las infusiones calientes permanecen en el estómago más tiempo que las frías. El agua bien oxigenada (agua de manantial) sale del estómago más pronto que la no aireada o sea aquella guardada en botellas. En cuanto a los alimentos sólidos, su digestibilidad depende más bien de la consistencia que de la calidad. La permanencia de los alimentos sólidos en el estómago no está en relación directa de la cantidad. En el caso de la carne, la adicción de 50 gramos solo prolonga una hora el tiempo requerido para la completa digestión.
Seis veces la cantidad original de carne de vaca solo requiere tres veces más de tiempo para la digestión; y en los fluidos la cantidad original puede quintuplicarse mientras sólo es necesario doblar el tiempo original.
También tiene importancia la composición química de los alimentos.
Los hidratos de carbono comienzan a salir del estómago diez minutos después de la ingestión y al cabo de dos horas ya han pasado al intestino. Las grasas permanecen largo tiempo en el estómago y su descarga es muy lenta.
Lo mismo sucede con las proteínas. Entre los alimentos vegetales la digestibilidad depende de su consistencia y de la cantidad de materias sólidas que contiene.
Así las papas asadas son mas hervidas y éstas más que las fritas. El pan tostado es más digestible que el del horno, y la coliflor en la verdura más digestible.
Otra de las funciones del estómago consiste en la parcial esterilización del bolo alimenticio por la antiséptica acción del ácido clorhídrico del jugo gástrico, aunque esta acción no es muy poderosa y algunos microorganismos la resisten, especialmente los que producen ácidos y otros gérmenes patógenos, como el bacilo de la tuberculosis.
El esterilizante poder del estómago varía machismo según el período de digestión y la índole de los alimentos. Lega al punto máximo al finalizar la digestión, cuando está libre el ácido clorhídrico, y es mucho menor al comienzo de la digestión, cuando el ácido clorhídrico está en forma combinada.
Los alimentos abundantes en proteínas disminuyen notablemente las propiedades antisépticas del jugo digestivo a causa de que fijan el ácido clorhídrico.
Otra importante función del estómago es la de regular la temperatura de lo ingerido.  En este sentido es un protector del intestino que es más sensible a las altas temperaturas. Por ejemplo, cuando inadvertidamente se bebe un trago de un líquido muy caliente, quedaría nocivamente afectado el intestino si lo recibiera con la misma temperatura; pero el estómago lo atempera y evita el daño.
La temperatura ideal de los alimentos es de 37° C., la misma que la del cuerpo.
Las temperaturas extremas deben evitarse porque exceden a la potencia reguladora del estómago... Los límites más seguros son de 10° C a 55° C. Los efectos locales de las temperaturas extremas en el estómago son tan nocivos en frío como en caliente.
La temperatura del agua apropiada para apagar la sed es la de 10° C a 45° C.
Deben evitarse los helados porque provocan dispepsias, cardialgias y dilatación del estómago. La ingesta de bebida fría estando acalorado arriesga provocar por reflejo una congestión pulmonar.
En cuanto al poder absorbente del estómago es casi insignificante y denota una providencial previsión para proteger al organismo, porque neutraliza o elimina las sustancias nocivas antes de que puedan entrar en la sangre.
Las glándulas gástricas no secretan el jugo gástrico en completa formación bioquímica. Se cumple en ellas la ley económica de la división del trabajo, y unas secretan los fermentos pepsina, cuajo y lipasa, otras moco, otras ácido clorhídrico y otras un líquido seroso que sirve de diluyente para regular la acidez y actividad digestiva del jugo gástrico.
Se cree generalmente que este jugo se secreta durante la digestión estomacal, pero hoy sabemos que la secreción es tan continua como la de la saliva, aunque mucho menos ácida que durante la digestión y en menor cantidad.

Sin embargo, no hay secreción gástrica en la gastritis y durante la fiebre.
La inquietud de ánimo y la fatiga mental entorpecen la digestión gástrica.
Las grasas mezcladas con los demás alimentos disminuye la cantidad de jugo gástrico cuyo más poderoso estimulante es una hormona llamada gastrina, que se forma por el contacto del jugo con las proteínas.
El ácido clorhídrico del jugo gástrico es mucho más activo que el de los laboratorios. Los alimentos de procedencia animal determinan mayor grado de acidez que los alimentos vegetales.
La pepsina es un fermento cuya latente actividad despierta al ponerse en contacto con el ácido clorhídrico. Cuando la acidez gástrica es excesiva disminuye la actividad de la pepsina, y lo mismo sucede cuando hay bilis en el estómago.
.
La pepsina no prosigue actuando en la digestión intestinal porque la destruye la tripsina, fermento propio del jugo pancreático.
La lipasa contenida en el jugo gástrico es un fermento cuya acción se ejerce principalmente sobre las grasas emulsiona das como la leche, la yema del huevo y la manteca. El cuajo, llamado también fermento LAB o renet sirve para cuajar la leche.
Los experimentos de Carlson han demostrado que los licores amargos, en vez de aumentar la secreción del jugo gástrico como es creencia general, la disminuyen.
El jugo pancreático tiene una composición bioquímica que participa de la naturaleza de la saliva y la del jugo gástrico. Contiene cuatro fermentos: la tripsina, que digiere las proteínas; la lipasa que saponifica las grasas; la amilasa que convierte la dextrina en maltosa; el cuajo que coagula la leche. Los ácidos estimulan la secreción del jugo pancreático. También la estimulan los álcalis, pero tan solo en cantidad o volumen, pues aminoran su actividad, y lo mismo hace el ácido clorhídrico.
La tripsina o fermento del jugo pancreático complementario de la pepsina, tampoco es activo en el momento de la secreción. Necesita ponerse en contacto con la bilis para cobrar actividad.
La amilasa del jugo pancreático es mucho más activa  que la tialina de la saliva y es capaz de digerir fécula cruda. De aquí que toda fécula y almidón de los alimentos, todos los hidratos de carbono se digieran sin dejar residuos en las heces, lo cual es un inconveniente, porque el colon necesita algo de azúcar para provocar la formación de ácido láctico e impedir el desarrollo de bacteria pútrida.

El régimen crudívoro, sin las exageraciones de los extremistas, tiene por fundamento esta circunstancia, pues los vegetales feculentos ingeridos en crudo, dejan siempre algo de azúcar en los intestinos gruesos. Lo mismo sucede cuando se comen los cereales a medio cocer.
La hiperclorhidria entorpece la actividad de la amilasa y de la tripsina del jugo pancreático cuya secreción disminuye notablemente en los diabéticos. El jugo intestinal contiene cinco fermentos: la erepsina, que completa la digestión de la proteína; el cuajo que coagula la leche; la maltasa, que convierte la maltosa en dextrosa; la lactasa que convierte la lactosa en glucosa; la sucrasa, que convierte la sacarosa en invertosa, y la entero cinasa que intensifica la actividad de la tripsina.
La válvula ileocecal puede considerarse como un segundo píloro, porque se mantiene cerrada mientras dura la digestión y absorción intestinal, y se abre para dar paso a los desechos, y vuelve a cerrarse a fin de que no retrocedan al intestino delgado las materias fecales.
Al pasar estas materias al intestino ciego a través de la válvula ileocecal, contienen las nueve décimas parte de agua, de las que las dos tercera partes quedan  absorbidas en el ciego, de modo que si no hay diarrea, pasan al colon en consistencia unas veces pastosas, otras duras y en ocasiones casi pétreas según la índole de los alimentos y las circunstancias en que se ha desenvuelto el proceso de la digestión. El colon se mueve peristálticamente o sea contrayéndose y dilatándose alternativamente para empujar las materias fecales hacia el recto.

Cuando las heces son duras y la perístasis del colon  es débil, sobreviene el estreñimiento, cuyo más grave peligro está en que por la excesiva permanencia de las heces en el colon, se pudren y la mucosa absorbe los productos pútridos que intoxican la sangre.

DR. JUAN CARLOS SCHURIG TERRAF
 TUCUMAN
 ARGENTINA
4229832